Tengo novio. No pensé que volvería esta parte de mi vida. No sé qué
hacer con él, no me provoca ni hacerle el amor. Debería de estar feliz, pero
no, no lo estoy, siento que es algo normal, algo no tan especial, no sé.
Me gusta estar en sus brazos, pero no lo
quiero, me gusta besarle pero no siento nada al hacerlo. Llevamos tres días exactamente,
si, solo días y parece ser el tiempo suficiente para darse cuenta que no puede
vivir sin mí, que soy su vida y que nada tendría sentido si no estoy a su lado –Que
cursi –
Me manda mensajes cada minuto del día, me llama cuando sale de
trabajar y hasta cuándo va a dormir.
-Buenas noches amor, hoy soñare contigo-
¿Soñar conmigo? Porque querrías eso, no me veo tan
linda durmiendo, lo sé, mi hermana dice que parezco muerta, duermo con la boca
abierta y hasta babeo.
-Te soñé estabas hermosa-
Ese cliché no te lo cree nadie, no soñaste conmigo,
soñaste con la persona que quieres que sea. Con la princesa de los cuentos de
hadas, esa que se la pasa cantando, esperando en el balcón a su príncipe azul
para que cuando aparezca le lance su grande y hermosa cabellera para que este
suba, y al llegar besarse como locos. Una combinación rara. No dejo que ni mamá
toque mi cabello, no dejare que lo uses como soga. Que tonto.
Noche de películas. Estábamos sentados en mi sofá viendo
una rara película de terror, me aburrió, siempre es lo mismo con estas películas:
La chica guapa semidesnuda que corre por un bosque o por algún lugar en donde definitivamente
no habrá salida, el amigo que se cree valiente quien es novio de la guapa, el
cachondo, el alcohólico, la amiga llorona y la puta que después de acostarse
con el cachondo busca al alcohólico.
En un gesto de ternura apoye mi cabeza en el hombro
de mi novio, parece que le gusto pues me dio un pequeño beso en la frente, me
la dejo babosa, me levante y la limpie disimuladamente. No me gusta tener la
baba de alguien más en mi cuerpo o bueno, no la de él.
Termino la película, nos quedamos en silencio
viendo los créditos –Que divertido – Me levante y lleve el tazón de popcorn y
las latas de gaseosa a la cocina, él se quedó sentado, no dijo palabra alguna,
solo me miraba, parecía drogado, ebrio, no sé. Puse música para limpiar un poco
la sala. Él se me acerco lentamente, me puso contra la pared, me beso muy apasionadamente,
me quito la blusa, beso mis pechos, se agacho y estaba en mi ombligo, yo no sentía
nada, no me provocaba nada con él. Use la escusa más usada por todas las
mujeres.
-Me duele la cabeza, hoy no-
Se levantó, estaba molesto, me beso y me mordió un
labio. Me dolió, cogió su abrigo y se fue.
No volvió a llamarme. Creo que ya no tengo novio.
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