sábado, 18 de enero de 2014

No prendas las luces.

Volví a casa molesta conmigo por haberle dicho esas cosas a Guillermo. El chico de la 203 salió sin polo de su departamento, debo admitir que suspire y me quede viéndolo con la boca abierta. Me preguntó si estaba bien, le dije que si tartamudeando un poco, me sentía nerviosa.  Subí por las escaleras hasta llegar a mi tan querido tercer piso, en donde se siente una paz inmensa, como si estuviera apartado del mundo.

Fui a la cocina, calenté un poco de agua, me serví un café, prendí un cigarro y me pare en el balcón. Me quede ahí hasta ver el atardecer. Ya estaba en cama cuando todo estaba oscuro, abrazaba mi almohada, me sentía pequeña de nuevo, como una niña en su habitación cuando es castigada. Suena el teléfono.

-¿Si?-
-¿Emma?-
-¿Guillermo?-
-¿Guillermo? No, soy Francis-

Me había olvidado completamente de Francis, de esa noche, era como si hubiera bloqueado ese recuerdo.

-¿Por qué te fuiste?-
-No tenía por qué quedarme. Ni siquiera sabía que hacia ahí-
-Me vas a decir que no te acuerdas de nada-
-Precisamente te digo eso, no me acuerdo de nada y prefiero que siga así. No quiero saber cómo llegue a tu casa-
-No me vengas con esa tontería, bien que te gusto-
-¡Cállate! No quiero saber nada. Si paso algo no me importa. Adiós Francis-

Colgué y tire el teléfono al sofá que tenía en frente, me puse la almohada en la cara y empecé a gritar, sin duda Francis sabía como alterarme. Estaba durmiendo cuando me levantó el celular, era Guillermo, quería verme, le dije que prefería estar en mi casa, a la hora y media estaba afuera del departamento, lo hice pasar.

-No prendas las luces-
-¿Estas bien?-
-Sí…no. No sé-
-Emma…-

Me gustaba como sonaba mi nombre con su voz y más en la oscuridad, me eche en mi cama mirando el techo, en realidad no se veía nada, estaba todo muy oscuro.

-No te veo, voy a abrir las cortinas ¿sí?-
-Haz lo que quieras-

Me puse en posición fetal dándole la espalda a la poca luz que entraba. Guillermo se sentó en la cama y empezó a acariciar mi cabello, en ese instante derrame una lágrima.

-Perdón por lo de hoy, no debí hacerte tantas preguntas-

Se acercó lento y me dio un beso en la mejilla.

-Mejor te dejo descansar-

 Pelee conmigo, no sabía si dejarlo ir o decirle que se quede. Finalmente terminamos abrazos en la oscuridad de la habitación, escuchando solo nuestra respiración. No nos besamos, no hubo caricias ni roces sexuales. Solo nos echamos en la cama, apoye mi cabeza en su pecho, él me rodeo con sus brazos, podía escuchar como latía su corazón.

Cuando desperté ya no estaba, creí que todo había sido un sueño. Puse algo de música rock en inglés y algunas baladas algo tontas, me di una ducha rápida. Decidí ir a comprar libros a tomar un helado, un poco de aire me vendría bien. Perdí dos horas buscando las llaves de mi auto, me quede mirando un punto fijo tratando de recordar donde las había dejado, cuando voy al balcón y no veo mi carro –Mierda– Deje el carro en la casa de Guillermo, supongo que las llaves también están ahí.

Tenía el celular apagado, era imposible comunicarme con él. Mis planes de salir se frustraron y la única manera de tomar aire era estar en el balcón. Di vueltas por toda la habitación, me puse unas zapatillas y salí a pasear al parque que está a dos cuadras de mi casa. Pensaba en Guillermo, había algo en el que inquietaba. Alessa interrumpió mis pensamientos.

-Emma ¿Dónde estás?-
-En un parque-
-¿Un parque? Siempre has sido rara, ven a mi casa-
-No tengo carro-
-¿Qué? ¿Dónde está tu carro?-

No podía decirle que lo había dejado en la casa de Guillermo que era mi jefe y mucho mayor que yo.

-En el mecánico-
-Pucha flaca ven pues, te pago el taxi-
-Ven tú y vamos a recoger mi carro-
-¡Ya! Espérame en tu casa-

Tenía que recoger mi carro y tenía la esperanza de que Guillermo estuviera en su casa. Aún tenía el teléfono apagado cuando llego Alessa.

-¿Dónde queda el mecánico?-
-¿Me dejas conducir?-
-Claro, vamos-

Conduje sin decirle a donde iríamos. Las risas de Alessa pararon cuando estacione frente a la casa de Guillermo. Baje y le di una pequeña sonrisa, como sintiéndome segura de mi misma. En realidad no quería que me preguntara porque estábamos aquí. Me acerque algo nerviosa a la puerta de la casa, tome aire, toque el timbre, en ese instante Guillermo me llama.

-¿Emma dónde estás?-
-En tu casa, ábreme-
-¿Qué?-

Dejó el celular, escuche como decía –es para mí de una manera desesperada. Abrió la puerta una mujer alta, delgada, cabello castaño, ondeado, muy fina, guapa.

-¿Si? ¿Qué deseas?-

Dijo en un tono seco. Entonces entendí que era su ex esposa.

viernes, 17 de enero de 2014

¿Quién eres?

-¿Dormiste bien?-

Guillermo me levanto con un café recién pasado, el aroma es muy agradable. Me cubrió con una manta y se dirigió a la cocina para servirle la leche a Flavio. Me quede sentada en el sofá, deje la taza y fui al baño. Me mire al espejo, tenía una mirada triste y cansada, como si hubiera llorado toda la noche, quizás por eso Guillermo me pregunto si había dormido bien. Abrí un poco la puerta y le pregunte si podía darme una ducha, me dijo que sí, me alcanzó dos toallas limpias y me beso la frente. Nadie había hecho eso. Me gusto. Me quite la ropa, me mire al espejo y me veía gorda, metía la panza hasta no poder más. Me reí de mí misma, es bueno hacer eso a veces. Abrí la ducha y empece a sentir las pequeñas gotas de agua tibia que caían sobre mí. Cuando salí del baño Guillermo me llamo, estaba en su cuarto, Flavio estaba en la sala viendo televisión.

-Tengo que llevar a Flavio donde su mamá-
-No te preocupes, ya me voy-
-No. Quiero que me acompañes-
-No quiero que tengas problemas con tu ex esposa-
-No habrá problema alguno, luego podemos ir a comer-
-Esta bien ¿Podemos pasar por mi casa antes para cambiarme?-
-Claro que sí-
-Bien-

Fuí a la sala a ver un poco de televisión con Flavio. El pequeño habla mucho, no se le entiende, pero es muy comunicativo, igual a su papá. Guillermo salió, cargue a Flavio y fuimos a la casa de su ex esposa.

-Quédate aquí. Ya regreso-
-Ok-

Espere una hora en el carro, le mande mensajes al celular y ninguno contesto, no quise llamarlo pues su ex podría preguntar quién tanto lo llama. Baje del carro y esperaba a que parara un taxi, cuando por fin bajo.

-¿Qué haces? ¿A dónde vas? -
-Tardaste mucho-
-Sube-

Volví a la auto y me explico porque se había demorado tanto. Al parecer Flavio le había dicho a su mamá que una "chica" había dormido con su papá, parece que eso le molesto y le reclamo.

-¿Sigues teniendo algún tipo de relación con ella aparte del bebe?-
-No, ninguna-
-¿Por qué se molestó entonces?-
-No lo sé Emma-

Me quede en silencio. Quizás ella aún lo quiere o siente algo por él. Quizás pensaban en retomar la relación. Muchas cosas pasaron por mi cabeza en ese momento. Cuando me dí cuenta ya habíamos llegado a mi casa. Baje sin decirle nada, subí a mi departamento, busqué algo ligero y volví al auto. El guapo chico de la 203 me siguió por detrás, se me había caído la billetera.

-Hola Emma-
-Hola Gabriel-

Aunque Guillermo tenia puesto sus lentes de sol se podía ver la molestia que le causaba este guapo chico.

-Se te cayo esto guapa-
-Muchas gracias, nos vemos más tarde-
-Cuídate mucho. Hasta luego-

Me quiño el ojo y se fue. Guillermo no dijo palabra alguna, no me dejo poner música, el ambiente era muy tenso. Se estaciono frente a un restaurante.

-¿Comeremos aquí?-
-Si-
-Bueno, bajemos-
-¿Quien es él Emma?-
-¿Quien?-
-El chico que te alcanzo la billetera-
-¡Ah! No es nadie ¿por?-
-Parecían conocerse bien y hasta se verán más tarde-
-Es solo un chico que vive en el edificio ¿A que se deben estas preguntas?-
-Bajemos-

El ambiente ya era muy tenso, sentía que había echo algo malo. No hablamos en todo el almuerzo y eso me aburrió, termine rápido pedí la cuenta y pague mi plato. Guillermo seguía comiendo.

-¿Ya te vas?-
-Si, parece que tienes mucho en que pensar-
-¿Por que lo dices?-
-No hablas y ni siquiera me miras y para serte sincera me aburrí-
-Te dejo en tu casa entonces-
-No te preocupes puedo irme sola-
-Vas a verte con ese chico ¿no?-

No se porque Guillermo me reclamaba tanto, me molesto mucho lo que me dijo. Lo mire como si no lo conociese «¿Quién eres»  me preguntaba, no era el mismo  con el que tome café una noche y me invito un cigarro. No era él.

-Porque no vas donde tu ex a consolarla- le dije sin pensar.
-¿Que estas diciendo Emma? Yo no tengo nada que ver con ella-
-Si tanto te reclama debe ser por algo ¿no crees?-
-No digas tonterías-
-Cuídate Guillermo-
-Mandale saludos a tu amigo-
-Adiós-