viernes, 14 de marzo de 2014

Tiernos ojos cafés

Desperté sin ganas de seguir durmiendo. Guillermo ya se había marchado. Aún podía sentir sus labios; arriba y abajo, en cada parte de mí. Yo en cada parte de él.

El despertador sonó, exactamente eran las siete de la mañana, Guillermo ya no estaba ¿A qué hora se habrá marchado? ¿Por qué no se quedó conmigo? Me quede mirando un punto fijo como buscando una respuesta. No hubo respuesta alguna. Mientras me secaba el cabello vi en el teléfono una nota tan bien doblada y cuidada – Guillermo – pensé

“Preciosa no te quise despertar. Me llamaron del trabajo, hay reunión, te veo ahí. 
                                                                                                           Guillermo.”

-¿Reunión?-

Mire el reloj, ya eran las ocho de la mañana, me parecía raro que Laura no me haya llamado para avisarme de dicha reunión. Me cambie rápidamente, busque mis llaves y mi celular… ¿Mi celular? El bendito aparato estaba debajo de la cama y apagado, ni bien lo prendí empezó a sonar como loco, llamadas y mensajes de Laura, Alessa, Vanessa y Guillermo. Increíblemente, en ese instante, solo me importaba esa última, la de Guillermo.

Laura me esperaba inquieta en mi oficina.

-Srta. Valverde ¿Dónde ha estado? ¿Por qué no responde las llamadas?-
-Perdón Laura ya estoy aquí ¿Qué sucede?-
-Sucede que el Sr. De Las Casas ha convocado una reunión hoy, todos estuvieron presentes, menos Ud. Eso lo molesto y mucho, quiere que vaya a su oficina apenas llegue-
-¿Molesto? Ok ahí voy-

¿Guillermo molesto conmigo? ¿Por la reunión? ¿O por otra cosa? Me pareció muy extraño que este molesto, quizá solo estaba disimulando para que nadie se dé cuenta de la relación que tenemos ¿Relación? ¿Tenemos una relación? ¿Él y yo? Empecé a caminar más lento, ya no estaba tan segura de que era lo que pasaba ¿Qué éramos? ¿Solo fue un desliz lo de anoche?  Estaba llena de incógnitas y ninguna de ellas tenia respuesta. Sude, temblé frente a su puerta ¿Y si lo llamo antes? Para ver cómo esta, cómo me contesta. Laura interrumpió mis pensamientos.

-Srta. Valverde ¿Qué espera? Entre-
-Laura, dame unos minutos-

Fui corriendo al baño, me lave la cara, me mire en el espejo, recupere la confianza. Él no tenía por qué estar molesto conmigo, programo una reunión a última hora, en todo caso me hubiera despertado y llegábamos juntos, bueno,  no juntos pero a tiempo.

Nuevamente estaba parada frente a su puerta, toque.

-¿Si?-
-Sr. De Las Casas soy Emma Valverde ¿Puedo pasar?-
-Adelante-

Al momento de entrar sentí tensión en el ambiente, verlo detrás de ese escritorio, firmando y revisando papeles, no era el mismo Guillermo, era otro, era el Sr. De Las Casas.

-Tome asiento señorita-
-Gracias-

Me quede en silencio observando cada detalle de la oficina, era la primera vez que entraba, él nunca estaba en la empresa, nunca había hecho una reunión, nunca había estado… en mi cama. Me ruborice al pensar en él con la toalla en la cintura, agache la mirada, se dio cuenta.

-Srta. Valverde no la vi en la reunión hoy-
-Discúlpeme se me hizo tarde-
-La estuvieron llamado y si mal no recuerdo le deje una nota avisándole de la reunión-  dijo guiñándome el ojo.

Lance una sonrisa. Por un momento dejo de ser el Sr. De Las Casas y volvió a ser Guillermo. Mi Guillermo.

-Disculpe, si el Sr. Hubiera dejado la nota en un lugar más visible hubiera llegado a tiempo- dije divertida.
-¿Un lugar más visible? No pensé en otro más visible que el teléfono-
- Ver el teléfono al despertar no es algo que haga a diario, me gusta ver el techo o la almohada solitaria a mi costado-
-No estaba sola anoche-
-Anoche no. Al despertar sí. Me hubiera gustado que me levantaras-
-Te veías tan linda y tierna durmiendo, no quise romper eso-
-¿Solo me veo así durmiendo?- alce una ceja.
-Sí, despierta eres hermosa-


Salí de la oficina disimulando el gusto que me dio por conversar con él. Laura me abordo con mil preguntas, estaba muy preocupada. Me dirigí a mi oficina en silencio. Estaba ¿feliz? No, no creo. Abrí la laptop y empecé a redactar, eso me distraída, alejaba mi mente de Guillermo, me alejaba de sus labios, brazos, manos. Era casi imposible no pensar en él. Ya era hora del almuerzo, termine de revisar las notas y la columna para la revista

Fui directo al estacionamiento, como había terminado a tiempo se me ocurrió salir a comer, invite a Laura, rechazo mi invitación. El estacionamiento es tan frío. Antes de llegar a mi carro me tocan el claxon, era Guillermo.

-¿A dónde vas?-
-A almorzar-
-Sube-
-No-
-Emma, sube-

Subí. No sabía cómo saludarlo, parecía una chiquilla, no sabía qué hacer, me sentía nerviosa, solo él me ponía así. Me acerque lento y le di un suave y pequeño beso en los labios, lo mire a los ojos.

-Hola- susurre.


Guillermo me miro con esos tan tiernos ojos cafés, mi corazón palpitaba más fuerte, me agarro la mano y condujo ¿A dónde? No lo sé. Me arriesgo a todo con él.