viernes, 3 de agosto de 2018

Ya no.

Cubrí mi rostro con la cámara, empecé a tomar fotos por nervios. Llame a uno de los chicos con los que trabajo, le dije que viniera enseguida, le mande la dirección y por suerte estaba a solo 20 minutos del lugar.

Le explique brevemente de que iba el evento y se lo deje encargado. Subí a mi carro y solo me quedé ahí, apoyada sobre el timón. Ha pasado tanto tiempo y el destino sigue jugando conmigo. Mi teléfono volvió a sonar.

-¿Si? – respondí sin interés alguno
-Emma te he tratado de localizar todo el día ¿por qué no contestas?
-¿Quién es? 
-¿Emma? 
-Si…
-¿Dónde estás? ¿Esas bien?
-Si…- no podía pronunciar más… estaba como en shock y no entendí porqué
-¡EMMA! – gritó, y reaccioné 
-¿Quién es? – pregunte más consciente
-Guillermo, Emma –
-¿Guillermo? 
-Ya te vi –
-¿Qué? ¿me viste? 

En ese momento tocaron la luna del parabrisas, alcé la mirada y ahí estaba, el hombre de los brazos grandes, el hombre del saco negro, del cigarro, del café, del intercambio, mi amigo, mi novio, mi jefe. Estaba con un smoking, la barba crecida, las canas tan elegantemente colocadas en su cabeza. A pesar de tanto tiempo aún me gustaba, pero no podía permitir que lo notara, no después de la noche en la que ni siquiera evito que me vaya ¡No más! Grité en mi interior.

Bajé la luna y lo miré fijo.

-Hola –
-Emma –
-¿Qué te trae por aquí? –
-Es el aniversario de mis padres, pensé que lo sabía –
-Emmm… no. Me acabo de enterar –
-Por eso te andaba llamando, no quería que te incomodaras –
-No, no hay problema, vine a sacar unas cosas y me quede un rato descansando, deje a mi compañero con las fotos –
-Si, lo vi –
-Ajam – moví los ojos como señal de incomodidad
-Bueno, te veo adentro –
-Ok… -

¿Incomodarme? ¿Por qué debería incomodarme? ¿Tan importante se cree como para que piense que no puedo separar lo personal de lo profesional? Enfurecí, me miré por el retrovisor, mi mirada era otra, bajé del carro y me dirigí donde estaba Andrés, le pedí la cámara y le dije que me ayudara con las luces. Me acerque a los padres de Guillermo y le saque las mejores fotos que alguien podría sacarles. No fue hasta que baje la cámara que la señora me reconoció.

-¡Emma querida! – gritó emocionada
-Señora Julia –  respondí amablemente
-Hija mía ¿Cómo estás? ¿Viniste con mi hijo? – pregunto mientras miraba alrededor
-No, vine porque me contrataron para las fotos – le dije sonriendo mientras le enseñaba la cámara
-¡Oh! – exclamo algo desilusionada

Me dedique a terminar mi trabajo, durante todo el tiempo sentía la mirada de Guillermo, aunque era imposible encontrarme con sus tiernos ojos cafés sentía que observaba cada uno de mis movimientos. Cuando por fin acabó la velada, acomodé mis cosas y salí casi corriendo del lugar siempre tratando de esconderme ¿De Guillermo? No lo sé, respondí para mí.  Decidí cerrar ese capitulo de mi vida, Guillermo no volvería a hacerme sentir enamorada, ya no.

miércoles, 10 de enero de 2018

Ellos

-1-
Aquí estamos de nuevo. Un nuevo año, un nuevo departamento y yo.

Después de mi renuncia a la revista, me dedique a la fotografía, una pasión que llevaba mucho tiempo dormida, mi relación con Guillermo me sirvió mucho con los contactos, pronto deje de tomar fotos en fiestas infantiles y empecé con las bodas. Hoy ya tengo un estudio fotográfico, contrato gente si es que la necesito, las producciones se han hecho más grandes y elaboradas.

A pesar del éxito de mi estudio, soy una fotógrafa del momento, no me gusta mucho el tema de “producir la foto” me gusta lo espontaneo, lo real, y siempre trato de transmitir eso con mi trabajo.

No volví a saber de J.V tampoco le dejé pista alguna pista de cómo encontrarme.

Aún después de tanto tiempo sigo pensando en él, si, en él. Su compañía volvió a surgir, mi ex secretaria me llamaba como loca para que regrese, que me necesitaban en ese puesto. Y realmente me preguntaba si la empresa me necesitaba o solo él quería verme. Me quedé con la duda.

Cuando necesitaba caer de nuevo en la realidad, bajaba al malecón, a la misma banca, solo me sentaba y sentía la brisa, a veces leía un libro, otras veces escuchaba música, otra simplemente cerraba los ojos y respiraba profundo.

-2-

-Guillermo… - susurré

Me desperté de un mal sueño. Corrí al baño y vomité. Me miré al espejo, estaba pálida, sudaba frío.
Me asuste. Calmé mis ansias, calenté un poco de agua y me senté a tomar un café. En dos horas tenía que estar en un evento familiar. Me bañé, alisté mis equipos y salí.

Un número no dejaba de llamarme desde ayer, nunca respondí.

Puse en Waze la dirección y llegué más temprano de lo normal, eso está bien pues puedo saber desde donde conseguir las mejores tomas. Era el aniversario de bodas de una pareja que llevaba más 70 años juntos.

-        -Que envidia- pensé

Los invitados empezaron a llegar. Ese número seguía llamándome, puse el teléfono en silencio y lo guardé, no tenía tiempo para tonterías.

Aunque dijeron que era un evento familiar el salón estaba lleno, había como 300 personas sin exagerar. Tenía suficientes fotos de los familiares y amigos, ahora me faltaba la feliz pareja. Me ofrecieron una copa de vino que acepte encantada. Mientras hacía tomas a los detalles, una joven entró gritando:

-       - ¡Ya llegaron! ¡Ya llegaron! -

Deje lo que estaba haciendo y fui directo a la entrada.


Ahí, justo en ese momento volví a sentir las náuseas. Empecé a sudar frío, mis piernas comenzaron a temblar. Eran ellos, los padres de Guillermo.