Llegó el día del intercambio de regalos, estaba un poco
nerviosa pues no sabía nada sobre Guillermo ni siquiera su apellido, nadie en
la empresa me daba razones sobre él, se sorprendían y me deseaban suerte cuando
decía que era mi amigo secreto. Cuando llegué a la oficina mi asistenta me dice
que la reunión para dicha celebración seria en la oficina 707 - ¿En el salón de
conferencias? - pregunte algo sorprendida, Laura asintió con la cabeza, de inmediato busque el regalo, ahora no estaba tan segura de lo
que había elegido, pero ya no había marcha atrás. Me quede un rato pensando en que diré sobre un hombre al cual no conozco ni de vista.
Ya estaba en el ascensor con mi asistenta ella estaba feliz
pues le había tocado Javier el chico guapo de edición. Le tenía un poco de
envidia, Javier era el más deseado. Llegamos a la sala de conferencias, todos
estaban sentados, sin reír, sin hacer bromas, a lo mucho respiraban, le
pregunte a Laura que pasaba y ahí me soltó la bomba:
-¿No te han dicho nada? Por primera vez el dueño de la
empresa organizó este intercambio, y estará presente. Parece que aún no llega
pero es mejor no hacer escándalo alguno-
No podía creer lo que me dijo. Estaba más nerviosa, veía
que otros si habían gastado mucha plata en sus regalos, y yo solo tenía una
bolsa con dos pequeños presentes. Me sentí mal.
-Hola ¿Quién es tu amigo secreto?-
Me pregunto una secretaria, le dije que un tal Guillermo,
inmediatamente todos me quedaron mirando. Ella me llevo hacia mi lugar. Todos
nos sentamos estratégicamente, el que estaba a tu derecha era quien iba a darte
tu regalo, el de la izquierda era tu amigo secreto.
El asiento que estaba a mi izquierda permaneció vacío. No había
música, solo se escuchaban murmullos. Estaba a punto de quedarme dormida cuando
la secretaria entro corriendo.
-¡Ya llego el dueño! ¡Ya llego el dueño!-
Los hombres empezaron a acomodarse las corbatas. Las mujeres
se revisaban el maquillaje y solo ahí me di cuenta que todos estaban bien
vestidos: Saco, corbata, tacos, vestidos, blusas, etc. Era la única que estaba
en zapatillas, en jean y un polo. Sentí vergüenza «Qué pensara de mi» pensé.
Todos se sentaron en silencio, y se escuchaban a lejos los
pasos del dueño que dé a pocos se acercaba. El asiento de mi izquierda seguía vacío,
hasta ahora.
-Buenos días señor. Este es su lugar-
Yo tenía la mirada un punto fijo, no voltee ni siquiera
cuando el dueño se sentó a mi costado.
-¿Desea algo señor De Las Casas?-
-Dime Guillermo por favor-
Sude frió. Estaba temblando un poco. Era él, Guillermo De
Las Casas era mi amigo secreto. No podía creerlo. Tenía miedo de voltear, pero debía
saludarlo, quería verlo. La secretaria le explico el orden de los asientos. Cuando
termino, de reojo vi como él volteo a verme.
-Así que tú eres mi amiga secreta-
Si, le dije moviendo la cabeza, mientras fingía escribir un
mensaje.
-No me vas a mirar-
En ese instante puso su mano sobre la mía. Lo cual me parecía
raro, quien le había dado tal confianza a este hombre. No le respondí y seguí
jugando con el celular. Dejo mi mano y yo respire un poco más tranquila. El
dueño se paró y salió de la sala, deje de jugar con él celular, me pare y fui
al baño, él estaba parado en la puerta, yo pase mirando el suelo, sentía
nervios, no sé porque.
Cuando salí del baño recibí una llamada de Guillermo « ¿Me
habré olvidado algo en su casa?» me pregunte.
-Hola guapo-
-Hola preciosa ¿Dónde estás?-
-En la tonta reunión del amigo secreto, muy aburrido-
-¿Si? Y eso porque-
-Porque todos están como robots ya que el dueño de la
empresa organizó esto, nadie ríe ni nada-
En el camino de regreso seguía hablando con Guillermo y el
dueño seguía fuera de la oficina.
-Este hombre sigue afuera no sé cuándo empezaremos esta
tonta fiesta-
-Tranquila seguro ya entra-
Y así fue, entro justo detrás de mí.
-¿Te veo hoy?-
-Si claro, pero ahora no puedo porque estoy en una tonta
reunión que organicé en mi empresa-
-¿Si? Uds. Y sus reuniones aburridas -
-Tan aburrido te parezco -
-Tú no, él sí. Te cuento que se llama igual que tú -
-¿Cómo se llama? -
-Guillermo De Las Casas -
-Nunca te dije mi nombre completo ¿no? -
-No guapo -
-¿Quieres que te lo diga? O mejor aún voy a verte ahora
mismo -
-¿Vas a dejar tu reunión? -
- No -
-¿Entonces? ¿Voy? -
-No es necesario, estamos en el mismo lugar -
-¿Qué? -
-Voltea preciosa -
Me quede sin palabras. Guillermo De Las Casas era mi hombre
del saco negro. Él seguía hablándome por teléfono pero no entendía que me decía.
Colgamos al mismo tiempo, se me acerco mirándome a los ojos y me dio un beso en
la mejilla. Era él, su perfume, su barba, su piel. No resistí y le di un fuerte
abrazo, todos los que estaban en la sala nos miraron muy sorprendidos y los
murmullos se hicieron más fuertes.
-Hola guapo-
Le dije mirándolo a los ojos. Fuimos hacia nuestros asientos
cogidos de la mano. Nadie podía creerlo. Parecíamos enamorados. Nuestras manos
se tocaban por debajo de la mesa, yo tenía una tonta sonrisa en mi rostro, él
me daba suaves besos en la mejilla y yo sentía como mi cuerpo se estremecía con
cada uno de ellos.
Empezaron a entregarse los regalos. Cada uno se paraba y decía
algo sobre su amigo secreto. Nosotros seguíamos de la mano. Me toco pararme,
estaba feliz.
-A mí me tocó un gran hombre, con el cual tenemos mucho en
común, nos gusta el café, fumar, caminar en las noches, la buena música y ambos
disfrutamos de nuestra compañía. Guillermo De Las Casas espero que te guste-
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