lunes, 2 de diciembre de 2013

Tarde soleada

Él volvió como si nada hubiera pasado, como si esa noche nunca hubiera existido.
Estaba sentada en el parque escuchando un poco de música, viendo a la gente ir y venir, algunas con prisa, otras con sus parejas, niños, adultos, de todo un poco. Sentía como la brisa acariciaba mi rostro y de a pocos el sol se ocultaba, me gustaba estar tranquila, feliz.
Quizás debí esperar más tiempo, no debí de irme tan rápido de ese lugar, pero las cosas siempre pasan por algo y no siempre ese algo tiene que gustarme.
Él estaba apoyado en mi camioneta, estaba fumando, tenia una apariencia despreocupada, mientras me acercaba boto el cigarro. No le dije nada, ni siquiera lo mire, saque las llaves de mi cartera y abrí la puerta, subí, pero no me dejo cerrarla.

-¿Tienes prisa?- Me dijo
-Un poco-

Veía algo diferente en su mirada, ternura quizás, se acercó lentamente y me besó Me quede quieta, no le respondí el beso.

-Sigues con esa actitud- Dijo algo molesto
-No sé de que hablas- Respondí y cerré la puerta

Me quede frente al timón, me queria ir pero algo me lo impedía, su beso... sus labios, como los extrañaba. Voltee para ver si seguía ahí pero ya no estaba, se fue, como siempre, se fue.

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