-1-
Editar un comercial no me parecía tan cansando desde...
bueno ninguno me pareció tan cansado como este. Vanesa me busco en el trabajo,
debieron verla estaba hermosa, nunca unas zapatillas sucias se veían tan bien
en una mujer. Me trajo un café y galletas -Esta mujer es increíble -
Termine mi jornada de trabajo con ella. Entre risas y
chismes la invite a almorzar. Siempre eh comido sola pero hoy quería comer con
Vanesa. Ella es muy chistosa, me hace reír con la más mínima cosa
que hace. Terminamos de comer y me ofrecí para llevarla a su casa, me dijo que
no, que su novio la esperaba en el parque de enfrente. Me despedí de ella y la
vi partir.
-¡Nos vemos otro día amiga!- Grite.
-2-
Llego quincena ¡Día de pago huevonaaaaaa! Estaba en el banco
desde que amaneció. No podía esperar para cobrar y comprar los regalos de
navidad, estaba muy emocionada, tenía miles de ideas en la mente, pensaba en
mil personas: Mis hermanos, mis padres, mis tíos, primos, etc.
Pero el regalo más importante es el de mi Secret Friend aún
no tengo idea de que regalarle y es que no sé nada de él, solo su nombre – Guillermo - Es la
primera vez que participo en estas reuniones navideñas y no quiero quedar mal.
Recorrí todos los pisos de la empresa y nadie sabe nada de
Guillermo, solo una secretaria me dijo que le gusta el café, como a mí, rápidamente
pensé en una taza de esas bonitas para café, con chocolates en forma de puros o
algo parecido.
-3-
Aún tengo el saco negro de Guillermo, no me ha llamado desde
aquella tonta escena de celos por parte de Francis.
-Deje su mensaje en la casilla de voz-
Tiene el teléfono apagado.
Ya tengo el regalo listo para mi Secret Friend. Me llama Alessa
¿Nuevamente de shopping? Siento que solo me usa como medio de transporte. La
amo pero me estresa.
Fuimos nuevamente a Miraflores, yo la espere en el auto no tenía
ganas de ir de tienda en tienda a solo ver hasta que se decida por una prenda.
Puse el acondicionador y música, eche el asiento, me relaje
un momento. No dejaba de pensar en Guillermo, en su saco negro, en sus grandes
y peludos brazos. Lance un suspiro algo tonto.
-¿De amor?- Me pregunto Alessa.
-No. Creo que no-
Estoy totalmente confundida y tenía la mirada penetrante de
Alessa, estaba muy sorprendida quería matarme.
-Puede ser tu abuelo Emma-
Me recrimino en todo
el camino a su casa. Subía el volumen de la música para dejar de escucharla
pero ella hablaba más pero más fuerte.
-¡BASTA!- Grite.
Es la primera vez que le grito a una amiga y es que Alessa ya me estaba estresando con todo lo que
me decía. La deje en su casa y me fui, ni siquiera me despedí, estaba muy
molesta. No me gusta estar así. Llegue a mí casa abrí todas las ventanas,
apague todas las luces, y puse música a todo volumen, pegue una hoja en mi
puerta que decía:
"SI NO QUIERES SALIR LASTIMADO MEJOR NO TOQUES"
Alessa no deja de llamarme seguro quiere disculparse, no le
conteste, bloquee su número. Me metí a la ducha, salí sin secarme estaba
goteando por toda la habitación, dejando mis huellas. No sabía ni en que
pensar, me puse una bata y me pare en el balcón. Quería hablar con Guillermo, quería
verlo, fumar un cigarro con él. Volví a llamarlo, estaba vez me contesto.
-¿Hola?-
-¿Guillermo?-
-Si ¿Quién habla?-
-Hola, soy Emma-
-Hola preciosa ¿Cómo has estado?-
- Podría decirse que bien ¿Qué haces? ¿Podemos vernos?-
-¿Quieres verme?-
-Quiero darte tu saco negro-
-Ok. Paso por ti-
-Te mando mi dirección por mensaje-
-Ok. Te veo luego-
Deje mi amargura a un lado. Estoy muy emocionada y ansiosa,
tengo una sonrisa de oreja a oreja. Me gustaba, no, me encantaba la idea de
verlo. No sabía que ponerme. Cogí una falda y una chompa ancha, me quedaba
bien, me puse unas balerinas y salí a esperarlo. Me senté en los escalones, el
guapo chico de la 203 me miraba, yo me hacia la loca.
-Ya estoy afuera-
Justo cuando el guapo se me estaba acercando, me llega el
mensaje de Guillermo. Lo busque con la mirada, no sabía dónde estaba, no veía su
carro.
-¿Dónde estás?-
-Al frente, en el carro negro-
Nunca iba a encontrarlo. Era un carro distinto al de la
primera vez. Este me gusta más, los asientos son de cuero, tiene un
reproductor táctil, un olor agradable y frio por el aire acondicionado.
-¿Tienes frió?-
-Un poco-
-Apagare el aire-
-Gracias-
-Pon la música que quieras-
-Esa está bien-
-¿Te gusta el rock?-
-Me gusta de todo-
-¿A dónde quieres ir?-
-Depende-
-¿De qué?-
-De que quieras hacer-
-Dime tú-
-Vamos a escuchar música-
-Perfecto-
No dijimos más. Yo me perdí en la música, lo miraba de rato en rato. Él sonreía. De pronto se
estaciono en un grifo.
-¿Quieres algo para beber? Cerveza, vino-
-¿Pretendes emborracharme?-
-Digo, o si no agua, gaseosa. A menos que quieras emborracharte
¿Quieres?-
-Jajaja No. Cerveza está bien-
-¿Cualquiera?-
-Si-
Me quede en el auto esperando. Lo veía a lo lejos. Regreso con
dos botellas personales. Continuo manejando, no sabía a dónde íbamos y no quería
preguntarle. Llegamos a una casa, muy grande por cierto. Abrió la cochera y se
estaciono.
-Vamos-
-¿Es tu casa?-
Me miro con cara de “No, la de mi vecino” me reí para
disimular la pregunta estúpida que hice. Entramos, realmente es una casa muy
grande y bonita.
-Ven-
Lo seguí hasta llegar a un cuarto.
-No vas a secuestrarme o matarme ¿no?-
-Jajaja No, dijiste que querías escuchar algo de música
y bueno te tocare algo-
-¿Qué instrumento tocas?-
-De todo, pero más el piano. Pasa-
Entre y lo que vi fue sorprendente. Tenía un pequeño estudio
en su casa. Había de todo, guitarras, batería, bajo, piano, etc.
-Hace mucho que no toco-
Abrió una botella y bebimos de ella. Conecto los equipos y comenzó
a tocar. Me perdí en cada nota. Cuando termino se sentó a mi lado. Terminamos
la segunda botella entre risas y silencios. Lo mire sonriendo, él acaricio mi
rostro, yo hice lo mismo. Lo besé.
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