lunes, 20 de abril de 2015

Dos semanas

Guillermo estaba fuera de si; tenía el cabello despeinado, una mirada llena de tristeza y odio, se podían ver  como las venas se le marcaban en los brazos y en la frente. Y aunque ya sabía de quien me hablaba me hice la sorprendida.

-¿Qué? ¿Quién?-
-¡María, Emma! No me vengas con esa pregunta estúpida- grito más fuerte
-Cálmate Guillermo, Flavio está durmiendo, vamos a hablar más allá, ven- dije calmada.

Lo agarre de la mano y fuimos quince pasos lejos del auto, debo reconocer que estaba feliz por lo que había pasado, al fin se dio cuenta que la castaña siliconeada no era para él -¿Lo seré yo?- susurre para mí.

-Ahora sí. Dime ¿Qué paso?-
-Cuando subí al Audi dentro del carro no solo estaba el chófer, Estaba el abogado de María, quien aprovecho para decir es su nuevo compromiso- dijo con una mirada perdida.
-¿Abogado? Pero ¿no estaban divorciados ustedes?- no pude evitar la sorpresa en mi tono de voz.
-Sí, si lo estamos. Solo que nunca acordamos quien se quedaría con la custodia de Flavio, porque no queríamos hacerle ningún daño- explicó
-Quedamos en que cada uno lo podía ver cuando quisiera. Flavio se quedó en mi casa porque ella no tenía un lugar exacto en donde vivir, o eso es lo que me hacía creer. En estos dos años que llevamos separados yo pagué el colegio ¡y el mejor! porque ella lo matriculaba en el más caro que podía haber en Lima, pagué su alimentación ¡Todo! Y no es que me esté quejando porque es mi hijo y lo adoro. Lo que me molesta y no puedo creer es que en estos dos años ella no haya puesto siquiera un sol para Flavio, no porque no tenga dinero sino porque lo tenía pero prefirió gastarlo en mil abogados para quitarme mi casa, mi auto, la empresa, y la mitad de lo que llegaría a ganar ¿¡Puedes creerlo!? Y cuando se le acabó el dinero para más abogados decidió acostarse con uno y hasta van a casarse, es increíble-

Me quedé parada frente a él con los brazos cruzados y los ojos bien abiertos, no podía creer todo lo que me contaba para desahogarse ¿Qué clase de madre era María? Preferir los bienes y el dinero antes que a su hijo, me quede callada, Guillermo seguía con la mirada perdida con el mentón apoyado en sus manos.

-No sé qué decirte- dije con tristeza
Guillermo dio un gran suspiro, su mirada se puso más triste, ya no había odio.
-Discúlpame por haberte llamado, no me sabía ningún otro número-
-¿Y tu celular?- pregunte inocentemente
-En el camper que se llevó María-
-¿Se llevó el camper? ¿Los dejo solos en medio de la nada?-
-Así es. No le importo su hijo. ¿Y sabes qué es lo peor?-
-¿Qué?- pregunte intrigada
-Me pido estar a solas en el camper para conversar. Y cuando estuvimos ahí, se me insinuó ¿lo imaginas? Su prometido estaba afuera y ella se me estaba insinuando-
-¿¡Qué!?- dije un poco asqueada
-Si Emma, y me propuso que si regresaba con ella esa misma tarde cancelaría el proceso que me abrió por alimentos ¡Ja! Cuando debería de ser yo quien le abra ese proceso-
-¿Qué le dijiste?-
-¿No es obvio?- dijo mirando a su alrededor- Le dije que no, que estaba loca, que no podía creer que me había puesto una demanda cuando yo me encargué en todo sentido de mi hijo-
-¿Y qué pasó?-
-Se levantó de mis piernas y salió del camper, le dijo que procediera a su abogado y este me saco un papel en donde decía que María podía apropiarse del camper y de mi auto hasta la fecha del juicio-
-¿Pueden hacer eso?-
-No lo sé. Quiero consultar con un abogado sobre esto-
-¿No tienes uno?-
-No lo vi necesario, terminamos en buenos términos, no veía la necesidad de un abogado, ahora…-
-Ahora...-
-¿Puedo pedirte otro favor?-
-Si, claro dime-
-No quiero que mi padres sepan de esto, mi mamá adora a María y no quiero que sepa nada hasta que hable con un abogado-
-No te preocupes no le diré nada- dije preocupada como si tuviera algún trato con ella
-No es eso Emma. Lo que quiero pedirte es que nos dejes estar en tu departamento en lo que duran estas dos semanas-
-¿Tú y Flavio en mi departamento?-
-Sí ¿puedes? No quiero que Flavio le cuente a su abuela y le prometí vacaciones. Solo estas dos semanas. Mañana saco dinero  y te pago el hospedaje-
-¿Perdón? De que dinero me hablas, claro que se pueden quedar en mi casa yo encantada, no tienes que pagarme, no todo funciona con dinero Guillermo- dije mientras me acercaba a él para agarrarle la mano.
-Muchas gracias Emma- su mirada tierna, esa que me derrite, regresó
-Ahora vamos porque hace mucho frío, puedes sentarte atrás si quieres para que duermas hasta que lleguemos- le dije
-Gracias-

Conduje en silencio, no puse música e iba despacio por la carretera, tenía a dos hombrecitos en el asiento trasero, los dos dormidos, aún me sorprendía todo lo que esa mujer estaba haciendo por dinero.

Antes de llegar a casa pase por  un centro comercial. Guillermo y Flavio seguían durmiendo, decidí no despertarlos y baje a hacer unas compras.

Ya en el centro comercial mil ideas daban vueltas en mi cabeza. Me asustaba la idea de pasar dos semanas con Guillermo y Flavio, lo que dirán mis vecinos y lo loca que se pondrá Alessa cuando se lo cuente.

Compre una colchón inflable, un juego de cama de cars, realmente no sabía si le gustaba cars a Flavio pero era eso o bob sponja, cereales, leche, un tazón, jugo, una pijama, más café, un vino y dos juguetes de los que hacen ruido y tienen luces.

No sabía cómo era tener un niño en casa, lo único que tenía en mi despensa era café. Regresé al auto, Guillermo y Flavio seguían durmiendo, quién sabe desde qué hora habrán estado ahí hasta que Guillermo decidió llamarme, un sentimiento de angustia y dolor se apoderaron de mí, estuve a punto de llorar pero no podía permitírmelo. Guarde las compras en la maletera y ya era hora de ir a casa.

Desperté a Guillermo para que cargara a Flavio, mientras yo subía las bolsas.

-¿En qué momento hiciste compras?- dijo susurrando
-Mientras dormías- dije con una sonrisa

En el ascensor Flavio abrió sus ojos, me saludó con su manito y le dije que tenía un regalo para él levantando las bolsas. Abrí la puerta del departamento, prendí la luz y recordé no haber limpiado, rápidamente recogí todo del suelo y barrí, felizmente no había nada sucio en el lavadero.

Le dije a Guillermo que me pasará las bolsas, saqué el cubre cama de cars y lo puse en mi cama.

-Flavio dormirá aquí- dije mientras tendía
-No te molestes puede dormir conmigo en el sofá-
-Nada de eso Guillermo- lo mire molesta, dirigí mi mirada a Flavio y dije sonriendo –Pequeño ¿te gusta este cubre cama?-
Asintió con la cabeza y se agarró su barriguita.
-¿Tienes hambre?- pregunte de una manera maternal. Algo que no había experimentado nunca.

Volvió a asentir con su cabeza. Le dije a Guillermo que terminara de tender. Cargué a Flavio y lo senté en la barra de la cocina, saqué la leche y los cereales, Flavio eligió el cereal de chocolate. Comió dos tazones y bostezo, lo cargué y lo eche en la cama. Me quede mirándolo tiernamente por unos segundos.


-Me hubiera gustado que tú fueras su mamá- susurró Guillermo a mi oído mientras me abrazaba por detrás. 

viernes, 17 de abril de 2015

Castaña siliconeada

Creí estar mareada por el vino, el tono de llamada retumbaba en mi cabeza, voltee a ver al hombre que sujetó mi hombro, era Francis. Guillermo no dejaba de llamarme, decidí contestar solo para decirle que tenía compañía y colgué.

Francis se sentó en el asiento vacío frente a mí, como si lo de "tengo compañía" lo había dicho por él. Lo mire con una expresión que no disimulaba mi mal humor y el poco interés que tenía de siquiera hablar con él. Sin darle tiempo para decir algo levante la mano llamando al mozo pidiendo la cuenta, Francis no dejaba de mirarme, debo admitir que me puso nerviosa, el mozo llegó con la cuenta, pagué de más y salí casi corriendo del restaurante.

Francis me siguió por detrás. Guillermo volvió a llamar. Me sentía en un laberinto sin salida. Un ratón destinado a dar vueltas en una rueda de entrenamiento sin parar. Llegué a mi auto y vi a Francis parado frente a él, realmente no sabía que quería este hombre y por qué su afán de perseguirme. El teléfono volvió a sonar:

"Llamada entrante: Guzmán, Francis"

-¿Qué? ¿Francis? Pero si Francis está parado frente a mí- pensé, levante la vista y Francis ya no estaba.

-¿A dónde se fue? ¿Y por qué llama?- dije alterada subiendo al carro.

-¿Por qué no me contestas?- dijo un hombre en el asiento trasero casi gritando. Un frío recorrió mi cuerpo, miré por el retrovisor.

-¿Guillermo? ¿Qué diablos...-

Desperté de un salto y me caí de la cama, no recuerdo en que momento me dormí, me revise de pies a cabeza comprobando que tenía toda mi ropa puesta — ¡bien! es casi imposible que haya pasado la noche con alguien— pensé.

Me levanté del suelo y fui al baño, abrí la llave de la ducha y dejé caer el agua fría. Sin pensarlo dos veces me metí, di otro salto por el cambio de temperatura y agradecí que todo aquello fuese tan solo un sueño.

De pronto volví a escuchar el teléfono sonar, seriamente pensé en cancelar mi plan o en perder "accidentalmente" el teléfono, no reconocí el tono —No es Guillermo— susurre.

-Dime Alessa ¿qué pasó?- dije sin ánimos.
-¡Huevona! Vámonos de shopping paso por ti cuando salgas del trabajo ¿ok? Nos vemos-
-No. Alessa. Espera...- colgó

Lo que faltaba, mi querida mejor amiga quería ir de shopping, otra caminata por Miraflores ¡Que divertido! Dije sarcásticamente.

Ya eran las seis de la tarde, Alessa iba a llegar en cualquier momento, decidí esperarla fuera del edificio.

Ocho y media de la noche. Alessa no llegó nunca y no se le ocurrió siquiera mandar un mensaje de texto, estaba muy enojada con ella, recogí mis cosas y fui directo a mi camioneta. El teléfono empezó a sonar, era un número que no tenía registrado y supuse que era Alessa, contesté.

-Huevona a la próxima que te acompañe tu gil, no me vuelvas a llamar-
-Emma...-  dijo una voz masculina.
-¿Si? ¿Con quién hablo? -
-Soy Guillermo...-
-¡Ah! Hola... ¿Qué paso?- dije desinteresada
-¿Puedo pedirte un favor?-
-uhmmm ok, dime pero rápido que estoy ocupada- mentí
-¿Recuerdas la playa del camper?-
-¡Como olvidarlo!- dije sarcásticamente
-¿Puedes pasar por nosotros? -
-¿Nosotros? ¿Quiénes?-
-Mi hijo y yo-
-¿Y tú carro?-
- Te explicó cuando vengas ¿Vienes?-
-Ok. Estoy ahí en lo que dure el tráfico-
-Gracias-

Guillermo sonó muy calmado, cansado y estresado, pude notar algo de amargura en su tono de voz. Puse primera y fui directo a la playa. Me extrañó mucho que me llamara a mí y no a sus papás o a la castaña siliconeada de su ex esposa.
Cuando llegué Guillermo estaba cargando al pequeño Flavio, me pidió que no hiciera ruido y echo a Flavio en el asiento trasero, cerró la puerta y volteo a verme.

-¡LA ESTÚPIDA SE LO LLEVO TODO!- grito.