Guillermo
estaba fuera de si; tenía el cabello despeinado, una mirada llena de tristeza y
odio, se podían ver como las venas se le
marcaban en los brazos y en la frente. Y aunque ya sabía de quien me hablaba me
hice la sorprendida.
-¿Qué?
¿Quién?-
-¡María,
Emma! No me vengas con esa pregunta estúpida- grito más fuerte
-Cálmate
Guillermo, Flavio está durmiendo, vamos a hablar más allá, ven- dije calmada.
Lo
agarre de la mano y fuimos quince pasos lejos del auto, debo reconocer que
estaba feliz por lo que había pasado, al fin se dio cuenta que la castaña
siliconeada no era para él -¿Lo seré yo?- susurre para mí.
-Ahora
sí. Dime ¿Qué paso?-
-Cuando
subí al Audi dentro del carro no solo estaba el chófer, Estaba el abogado de
María, quien aprovecho para decir es su nuevo compromiso- dijo con una mirada
perdida.
-¿Abogado?
Pero ¿no estaban divorciados ustedes?- no pude evitar la sorpresa en mi tono de
voz.
-Sí,
si lo estamos. Solo que nunca acordamos quien se quedaría con la custodia de
Flavio, porque no queríamos hacerle ningún daño- explicó
-Quedamos
en que cada uno lo podía ver cuando quisiera. Flavio se quedó en mi casa porque
ella no tenía un lugar exacto en donde vivir, o eso es lo que me hacía creer.
En estos dos años que llevamos separados yo pagué el colegio ¡y el mejor! porque
ella lo matriculaba en el más caro que podía haber en Lima, pagué su
alimentación ¡Todo! Y no es que me esté quejando porque es mi hijo y lo adoro.
Lo que me molesta y no puedo creer es que en estos dos años ella no haya puesto
siquiera un sol para Flavio, no porque no tenga dinero sino porque lo tenía
pero prefirió gastarlo en mil abogados para quitarme mi casa, mi auto, la empresa,
y la mitad de lo que llegaría a ganar ¿¡Puedes creerlo!? Y cuando se le acabó
el dinero para más abogados decidió acostarse con uno y hasta van a casarse, es
increíble-
Me
quedé parada frente a él con los brazos cruzados y los ojos bien abiertos, no
podía creer todo lo que me contaba para desahogarse ¿Qué clase de madre era María?
Preferir los bienes y el dinero antes que a su hijo, me quede callada,
Guillermo seguía con la mirada perdida con el mentón apoyado en sus manos.
-No
sé qué decirte- dije con tristeza
Guillermo
dio un gran suspiro, su mirada se puso más triste, ya no había odio.
-Discúlpame
por haberte llamado, no me sabía ningún otro número-
-¿Y
tu celular?- pregunte inocentemente
-En
el camper que se llevó María-
-¿Se
llevó el camper? ¿Los dejo solos en medio de la nada?-
-Así
es. No le importo su hijo. ¿Y sabes qué es lo peor?-
-¿Qué?-
pregunte intrigada
-Me
pido estar a solas en el camper para conversar. Y cuando estuvimos ahí, se me
insinuó ¿lo imaginas? Su prometido estaba afuera y ella se me estaba insinuando-
-¿¡Qué!?-
dije un poco asqueada
-Si
Emma, y me propuso que si regresaba con ella esa misma tarde cancelaría el
proceso que me abrió por alimentos ¡Ja! Cuando debería de ser yo quien le abra ese
proceso-
-¿Qué
le dijiste?-
-¿No
es obvio?- dijo mirando a su alrededor- Le dije que no, que estaba loca, que no
podía creer que me había puesto una demanda cuando yo me encargué en todo
sentido de mi hijo-
-¿Y
qué pasó?-
-Se
levantó de mis piernas y salió del camper, le dijo que procediera a su abogado
y este me saco un papel en donde decía que María podía apropiarse del camper y de
mi auto hasta la fecha del juicio-
-¿Pueden
hacer eso?-
-No
lo sé. Quiero consultar con un abogado sobre esto-
-¿No
tienes uno?-
-No
lo vi necesario, terminamos en buenos términos, no veía la necesidad de un
abogado, ahora…-
-Ahora...-
-¿Puedo
pedirte otro favor?-
-Si,
claro dime-
-No
quiero que mi padres sepan de esto, mi mamá adora a María y no quiero que sepa
nada hasta que hable con un abogado-
-No
te preocupes no le diré nada- dije preocupada como si tuviera algún trato con
ella
-No
es eso Emma. Lo que quiero pedirte es que nos dejes estar en tu departamento en
lo que duran estas dos semanas-
-¿Tú
y Flavio en mi departamento?-
-Sí
¿puedes? No quiero que Flavio le cuente a su abuela y le prometí vacaciones.
Solo estas dos semanas. Mañana saco dinero
y te pago el hospedaje-
-¿Perdón?
De que dinero me hablas, claro que se pueden quedar en mi casa yo encantada, no
tienes que pagarme, no todo funciona con dinero Guillermo- dije mientras me
acercaba a él para agarrarle la mano.
-Muchas
gracias Emma- su mirada tierna, esa que me derrite, regresó
-Ahora
vamos porque hace mucho frío, puedes sentarte atrás si quieres para que duermas
hasta que lleguemos- le dije
-Gracias-
Conduje
en silencio, no puse música e iba despacio por la carretera, tenía a dos
hombrecitos en el asiento trasero, los dos dormidos, aún me sorprendía todo lo
que esa mujer estaba haciendo por dinero.
Antes
de llegar a casa pase por un centro
comercial. Guillermo y Flavio seguían durmiendo, decidí no despertarlos y baje
a hacer unas compras.
Ya
en el centro comercial mil ideas daban vueltas en mi cabeza. Me asustaba la
idea de pasar dos semanas con Guillermo y Flavio, lo que dirán mis vecinos y lo
loca que se pondrá Alessa cuando se lo cuente.
Compre
una colchón inflable, un juego de cama de cars, realmente no sabía si le
gustaba cars a Flavio pero era eso o bob sponja, cereales, leche, un tazón,
jugo, una pijama, más café, un vino y dos juguetes de los que hacen ruido y tienen
luces.
No
sabía cómo era tener un niño en casa, lo único que tenía en mi despensa era
café. Regresé al auto, Guillermo y Flavio seguían durmiendo, quién sabe desde qué
hora habrán estado ahí hasta que Guillermo decidió llamarme, un sentimiento de
angustia y dolor se apoderaron de mí, estuve a punto de llorar pero no podía permitírmelo.
Guarde las compras en la maletera y ya era hora de ir a casa.
Desperté
a Guillermo para que cargara a Flavio, mientras yo subía las bolsas.
-¿En
qué momento hiciste compras?- dijo susurrando
-Mientras
dormías- dije con una sonrisa
En
el ascensor Flavio abrió sus ojos, me saludó con su manito y le dije que tenía
un regalo para él levantando las bolsas. Abrí la puerta del departamento,
prendí la luz y recordé no haber limpiado, rápidamente recogí todo del suelo y
barrí, felizmente no había nada sucio en el lavadero.
Le
dije a Guillermo que me pasará las bolsas, saqué el cubre cama de cars y lo
puse en mi cama.
-Flavio
dormirá aquí- dije mientras tendía
-No
te molestes puede dormir conmigo en el sofá-
-Nada
de eso Guillermo- lo mire molesta, dirigí mi mirada a Flavio y dije sonriendo –Pequeño
¿te gusta este cubre cama?-
Asintió
con la cabeza y se agarró su barriguita.
-¿Tienes
hambre?- pregunte de una manera maternal. Algo que no había experimentado
nunca.
Volvió
a asentir con su cabeza. Le dije a Guillermo que terminara de tender. Cargué a
Flavio y lo senté en la barra de la cocina, saqué la leche y los cereales,
Flavio eligió el cereal de chocolate. Comió dos tazones y bostezo, lo cargué y
lo eche en la cama. Me quede mirándolo tiernamente por unos segundos.
-Me
hubiera gustado que tú fueras su mamá- susurró Guillermo a mi oído mientras me
abrazaba por detrás.