martes, 31 de diciembre de 2013

Srta. Valverde su pedido está listo.

Desperté envuelta en unas sábanas blancas, no sabía bien donde estaba. Era un cuarto grande, poco ordenado. Por un momento pensé que me habían secuestrado – tanto que me burlo de eso –  luego recordé que la noche anterior me encontré con Francis en un bar, un lugar al cual los dos frecuentamos.
Estaba sola en esa habitación, las paredes, las cortinas, muebles y demás eran de color blanco, demasiado para mi gusto, habían unos que otros detalles en negro. Cogí una sábana y me levante de la cama, estaba totalmente desnuda, veía a mí alrededor y no encontraba mi ropa, ni siquiera la íntima.

Vi mi celular en la mesa de noche, rápidamente use el GPS para saber dónde estaba, llame a Alessa y le dije que me recoja. Apareció en un taxi luego de una hora. No sabía ni cómo salir, estaba desnuda, Alessa me hacía gestos desde abajo. Fui al baño y encontré una bata, me la puse y baje por el ascensor. El portero me dijo que el señor Guzmán regresaría en dos horas y que le gustaría que lo esperara, lo mire asustada y salí corriendo. Alessa me dio un fuerte abrazo y me metió al taxi.

-¿Qué hacías aquí?-
-No lo sé-
-¿Cómo que no sabes? ¿Con quién viniste?-
-Creo que con… Francis-
-¿Francis?-
-Si-
-¿Por qué estás en bata Emma? ¿Dónde está tu ropa?-
-No lo sé Alessa, me levante en un cuarto que nunca había visto, desnuda y confundida. Por favor deja de preguntar, solo quiero ir a mi casa-

Alessa se calló. Yo miraba por la ventana, tratando de recordar que había pasado esa noche. Llegamos a mi departamento, le dije a Alessa que quería estar sola, se fue muy preocupada. Me encontré con el guapo chico de la 203 en el ascensor, me quedo mirando, estaba desnuda  junto a este guapo chico, en otra situación hubiera parado el ascensor y seria suya por un momento, pero estaba totalmente confundida y no tenía cabeza para nada.

Me di una ducha de una hora y media. Más que confundida estaba asustada, no tenía la más mínima idea de lo que había pasado con Francis esa noche – De que habíamos tenido relaciones, las habíamos tenido –susurre. Me tire en mi cama mirando fijamente el techo blanco, el mismo color de las paredes de esa habitación.

Me dormí por varias horas, ya eran las 8:30pm no había comido nada y todo el día me la pase desnuda. Me puse un pantalón ancho, zapatillas, un polo y me fui a un Café. Pedí unos panecillos, galletas y un capuchino, me senté en uno de sus sofás a esperar mi pedido. Tenía el celular apagado –seguro esta sin batería – dije.

-Señorita Valverde su pedido está listo-

Pague y me fui. Mientras manejaba me acorde de Guillermo, desde la entrega de regalos no sabía nada de él, quise llamarlo pero me acorde que tenía el celular apagado. Sin embargo estaba muy cerca a su casa. Decidí ir para allá y darle una sorpresa. Me estacione al frente, veía las luces prendidas así que definitivamente estaba en su casa. Baje y toque el intercomunicador.

-¿Si?-
-¿Guillermo?-
-¿Quién es?-
-Soy Emma-

No dijo más. Abrió la puerta enseguida. Entre y él estaba parado en la puerta. Antes de que pudiera decir algo vi que alguien se escondía detrás de él.

-¿Quién es?-
-Emma él es Flavio, di hola-

En ese instante me acorde que tenía un hijo.

-Es igualito a ti-
-Me dicen que se parece a su mamá-
-No. Espero no interrumpir-
-Para nada, él ya se va a dormir, antes veremos una película ¿Nos acompañas?-
-Si claro-

Era lo que necesitaba, después de lo que paso hoy ver una película era lo mejor y más si era en compañía de Guillermo, con él me sentía muy bien. Fuimos a su cuarto, su cama era enorme. El pequeño  se sentó en el medio con sus juguetes y le pidió a Guillermo que sacara las películas. Puso una de robots. El pequeño repartió las almohadas. Guillermo estaba a un lado, Flavio en el medio y yo a su costado.

-Te estuve llamando- me dijo

Lo mire tiernamente y seguí viendo la película. Al rato me acorde que tenía lo que compre en el Café, fui a la cocina para poner las galletas y panecillos en un plato, Guillermo me siguió.

-¿Qué es?-
-Galletas y panecillos, pase por un Café antes de venir para acá ¿Puede comer galletas el pequeño?-
-Sí, claro. Le serviré su leche-

Cuando volvimos a la habitación vimos que Flavio ya se había quedado dormido, apagamos el televisor, lo tapamos y nos fuimos a la sala, puso las luces en tenue y nos sentamos juntos. Me sentía muy segura a su lado, di un suspiro grande y es ahí donde se dio cuenta que algo me pasaba.

-¿Te ha pasado algo hoy?-
-No ¿Por qué?-
-Estas muy callada-
-No quiero levantar al bebe-
-Sabes bien que no es por eso. Dime que paso-
-En serio. No ha pasado nada-


Me dio un beso en la frente. Me abrazo, apoye mi cabeza en su pecho y me acurruque con sus brazos. Me dormí. 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Guillermo De Las Casas

Llegó el día del intercambio de regalos, estaba un poco nerviosa pues no sabía nada sobre Guillermo ni siquiera su apellido, nadie en la empresa me daba razones sobre él, se sorprendían y me deseaban suerte cuando decía que era mi amigo secreto. Cuando llegué a la oficina mi asistenta me dice que la reunión para dicha celebración seria en la oficina 707 - ¿En el salón de conferencias? - pregunte algo sorprendida, Laura asintió con la cabeza, de inmediato busque el regalo, ahora no estaba tan segura de lo que había elegido, pero ya no había marcha atrás. Me quede un rato pensando en que diré sobre un hombre al cual no conozco ni de vista.

Ya estaba en el ascensor con mi asistenta ella estaba feliz pues le había tocado Javier el chico guapo de edición. Le tenía un poco de envidia, Javier era el más deseado. Llegamos a la sala de conferencias, todos estaban sentados, sin reír, sin hacer bromas, a lo mucho respiraban, le pregunte a Laura que pasaba y ahí me soltó la bomba:

-¿No te han dicho nada? Por primera vez el dueño de la empresa organizó este intercambio, y estará presente. Parece que aún no llega pero es mejor no hacer escándalo alguno-

No podía creer lo que me dijo. Estaba más nerviosa, veía que otros si habían gastado mucha plata en sus regalos, y yo solo tenía una bolsa con dos pequeños presentes. Me sentí mal.

-Hola ¿Quién es tu amigo secreto?-

Me pregunto una secretaria, le dije que un tal Guillermo, inmediatamente todos me quedaron mirando. Ella me llevo hacia mi lugar. Todos nos sentamos estratégicamente, el que estaba a tu derecha era quien iba a darte tu regalo, el de la izquierda era tu amigo secreto.
El asiento que estaba a mi izquierda permaneció vacío. No había música, solo se escuchaban murmullos. Estaba a punto de quedarme dormida cuando la secretaria entro corriendo.

-¡Ya llego el dueño! ¡Ya llego el dueño!-

Los hombres empezaron a acomodarse las corbatas. Las mujeres se revisaban el maquillaje y solo ahí me di cuenta que todos estaban bien vestidos: Saco, corbata, tacos, vestidos, blusas, etc. Era la única que estaba en zapatillas, en jean y un polo. Sentí vergüenza «Qué pensara de mi» pensé.

Todos se sentaron en silencio, y se escuchaban a lejos los pasos del dueño que dé a pocos se acercaba. El asiento de mi izquierda seguía vacío, hasta ahora.

-Buenos días señor. Este es su lugar-

Yo tenía la mirada un punto fijo, no voltee ni siquiera cuando el dueño se sentó a mi costado.

-¿Desea algo señor De Las Casas?-
-Dime Guillermo por favor-

Sude frió. Estaba temblando un poco. Era él, Guillermo De Las Casas era mi amigo secreto. No podía creerlo. Tenía miedo de voltear, pero debía saludarlo, quería verlo. La secretaria le explico el orden de los asientos. Cuando termino, de reojo vi como él volteo a verme.

-Así que tú eres mi amiga secreta-

Si, le dije moviendo la cabeza, mientras fingía escribir un mensaje.

-No me vas a mirar-

En ese instante puso su mano sobre la mía. Lo cual me parecía raro, quien le había dado tal confianza a este hombre. No le respondí y seguí jugando con el celular. Dejo mi mano y yo respire un poco más tranquila. El dueño se paró y salió de la sala, deje de jugar con él celular, me pare y fui al baño, él estaba parado en la puerta, yo pase mirando el suelo, sentía nervios, no sé porque.

Cuando salí del baño recibí una llamada de Guillermo « ¿Me habré olvidado algo en su casa?» me pregunte.

-Hola guapo-
-Hola preciosa ¿Dónde estás?-
-En la tonta reunión del amigo secreto, muy aburrido-
-¿Si? Y eso porque-
-Porque todos están como robots ya que el dueño de la empresa organizó esto, nadie ríe ni nada-

En el camino de regreso seguía hablando con Guillermo y el dueño seguía fuera de la oficina.

-Este hombre sigue afuera no sé cuándo empezaremos esta tonta fiesta-
-Tranquila seguro ya entra-

Y así fue, entro justo detrás de mí.

-¿Te veo hoy?-
-Si claro, pero ahora no puedo porque estoy en una tonta reunión que organicé en mi empresa-
-¿Si? Uds. Y sus reuniones aburridas -
-Tan aburrido te parezco -
-Tú no, él sí. Te cuento que se llama igual que tú -
-¿Cómo se llama? -
-Guillermo De Las Casas -
-Nunca te dije mi nombre completo ¿no? -
-No guapo -
-¿Quieres que te lo diga? O mejor aún voy a verte ahora mismo -
-¿Vas a dejar tu reunión? -
- No -
-¿Entonces? ¿Voy? -
-No es necesario, estamos en el mismo lugar -
-¿Qué? -
-Voltea preciosa -

Me quede sin palabras. Guillermo De Las Casas era mi hombre del saco negro. Él seguía hablándome por teléfono pero no entendía que me decía. Colgamos al mismo tiempo, se me acerco mirándome a los ojos y me dio un beso en la mejilla. Era él, su perfume, su barba, su piel. No resistí y le di un fuerte abrazo, todos los que estaban en la sala nos miraron muy sorprendidos y los murmullos se hicieron más fuertes.

-Hola guapo-

Le dije mirándolo a los ojos. Fuimos hacia nuestros asientos cogidos de la mano. Nadie podía creerlo. Parecíamos enamorados. Nuestras manos se tocaban por debajo de la mesa, yo tenía una tonta sonrisa en mi rostro, él me daba suaves besos en la mejilla y yo sentía como mi cuerpo se estremecía con cada uno de ellos.

Empezaron a entregarse los regalos. Cada uno se paraba y decía algo sobre su amigo secreto. Nosotros seguíamos de la mano. Me toco pararme, estaba feliz.

-A mí me tocó un gran hombre, con el cual tenemos mucho en común, nos gusta el café, fumar, caminar en las noches, la buena música y ambos disfrutamos de nuestra compañía. Guillermo De Las Casas espero que te guste-

Me dio otro beso en la mejilla, me agradeció y nos miramos con ternura cogidos de la mano, todos nos miraban. Se me olvido que era mi jefe, que era el dueño, que era mucho mayor que yo. Nada me importaba, solo él.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Deje su mensaje en la casilla de voz.

-1-

Editar un comercial no me parecía tan cansando desde... bueno ninguno me pareció tan cansado como este. Vanesa me busco en el trabajo, debieron verla estaba hermosa, nunca unas zapatillas sucias se veían tan bien en una mujer. Me trajo un café y galletas -Esta mujer es increíble -

Termine mi jornada de trabajo con ella. Entre risas y chismes la invite a almorzar. Siempre eh comido sola pero hoy quería comer con Vanesa. Ella es muy chistosa, me hace reír con la más mínima cosa que hace. Terminamos de comer y me ofrecí para llevarla a su casa, me dijo que no, que su novio la esperaba en el parque de enfrente. Me despedí de ella y la vi partir.

-¡Nos vemos otro día amiga!- Grite.
-2-

Llego quincena ¡Día de pago huevonaaaaaa! Estaba en el banco desde que amaneció. No podía esperar para cobrar y comprar los regalos de navidad, estaba muy emocionada, tenía miles de ideas en la mente, pensaba en mil personas: Mis hermanos, mis padres, mis tíos, primos, etc.

Pero el regalo más importante es el de mi Secret Friend aún no tengo idea de que regalarle y es que no sé  nada de él, solo su nombre – Guillermo - Es la primera vez que participo en estas reuniones navideñas y no quiero quedar mal.  

Recorrí todos los pisos de la empresa y nadie sabe nada de Guillermo, solo una secretaria me dijo que le gusta el café, como a mí, rápidamente pensé en una taza de esas bonitas para café, con chocolates en forma de puros o algo parecido.

-3-

Aún tengo el saco negro de Guillermo, no me ha llamado desde aquella tonta escena de celos por parte de Francis.

-Deje su mensaje en la casilla de voz-

Tiene el teléfono apagado.  Ya tengo el regalo listo para mi Secret Friend. Me llama Alessa ¿Nuevamente de shopping? Siento que solo me usa como medio de transporte. La amo pero me estresa.

Fuimos nuevamente a Miraflores, yo la espere en el auto no tenía ganas de ir de tienda en tienda a solo ver hasta que se decida por una prenda.

Puse el acondicionador y música, eche el asiento, me relaje un momento. No dejaba de pensar en Guillermo, en su saco negro, en sus grandes y peludos brazos. Lance un suspiro algo tonto.

-¿De amor?- Me pregunto Alessa.
-No. Creo que no-

Estoy totalmente confundida y tenía la mirada penetrante de Alessa, estaba muy sorprendida quería matarme.

-Puede ser tu abuelo Emma-

 Me recrimino en todo el camino a su casa. Subía el volumen de la música para dejar de escucharla pero ella hablaba más pero más fuerte.

-¡BASTA!- Grite.

Es la primera vez que le grito a una amiga y es que  Alessa ya me estaba estresando con todo lo que me decía. La deje en su casa y me fui, ni siquiera me despedí, estaba muy molesta. No me gusta estar así. Llegue a mí casa abrí todas las ventanas, apague todas las luces, y puse música a todo volumen, pegue una hoja en mi puerta que decía:

"SI NO QUIERES SALIR LASTIMADO MEJOR NO TOQUES"

Alessa no deja de llamarme seguro quiere disculparse, no le conteste, bloquee su número. Me metí a la ducha, salí sin secarme estaba goteando por toda la habitación, dejando mis huellas. No sabía ni en que pensar, me puse una bata y me pare en el balcón. Quería hablar con Guillermo, quería verlo, fumar un cigarro con él. Volví a llamarlo, estaba vez me contesto.

-¿Hola?-
-¿Guillermo?-
-Si ¿Quién habla?-
-Hola, soy Emma-
-Hola preciosa ¿Cómo has estado?-
- Podría decirse que bien ¿Qué haces? ¿Podemos vernos?-
-¿Quieres verme?-
-Quiero darte tu saco negro-
-Ok. Paso por ti-
-Te mando mi dirección por mensaje-
-Ok. Te veo luego-

Deje mi amargura a un lado. Estoy muy emocionada y ansiosa, tengo una sonrisa de oreja a oreja. Me gustaba, no, me encantaba la idea de verlo. No sabía que ponerme. Cogí una falda y una chompa ancha, me quedaba bien, me puse unas balerinas y salí a esperarlo. Me senté en los escalones, el guapo chico de la 203 me miraba, yo me hacia la loca.

-Ya estoy afuera-

Justo cuando el guapo se me estaba acercando, me llega el mensaje de Guillermo. Lo busque con la mirada, no sabía dónde estaba, no veía su carro.

-¿Dónde estás?-
-Al frente, en el carro negro-

Nunca iba a encontrarlo. Era un carro distinto al de la primera vez. Este me gusta más, los asientos son de cuero, tiene un reproductor táctil, un olor agradable y frio por el aire acondicionado.

-¿Tienes frió?-
-Un poco-
-Apagare el aire-
-Gracias-
-Pon la música que quieras-
-Esa está bien-
-¿Te gusta el rock?-
-Me gusta de todo-
-¿A dónde quieres ir?-
-Depende-
-¿De qué?-
-De que quieras hacer-
-Dime tú-
-Vamos a escuchar música-
-Perfecto-

No dijimos más. Yo me perdí en la música, lo miraba  de rato en rato. Él sonreía. De pronto se estaciono en un grifo.

-¿Quieres algo para beber? Cerveza, vino-
-¿Pretendes emborracharme?-
-Digo, o si no agua, gaseosa. A menos que quieras emborracharte ¿Quieres?-
-Jajaja No. Cerveza está bien-
-¿Cualquiera?-
-Si-

Me quede en el auto esperando. Lo veía a lo lejos. Regreso con dos botellas personales. Continuo manejando, no sabía a dónde íbamos y no quería preguntarle. Llegamos a una casa, muy grande por cierto. Abrió la cochera y se estaciono.

-Vamos-
-¿Es tu casa?-

Me miro con cara de “No, la de mi vecino” me reí para disimular la pregunta estúpida que hice. Entramos, realmente es una casa muy grande y bonita.

-Ven-

Lo seguí hasta llegar a un cuarto.

-No vas a secuestrarme o matarme ¿no?-
-Jajaja No, dijiste que querías escuchar algo de música y  bueno te tocare algo-
-¿Qué instrumento tocas?-
-De todo, pero más el piano. Pasa-

Entre y lo que vi fue sorprendente. Tenía un pequeño estudio en su casa. Había de todo, guitarras, batería, bajo, piano, etc.

-Hace mucho que no toco-

Abrió una botella y bebimos de ella. Conecto los equipos y comenzó a tocar. Me perdí en cada nota. Cuando termino se sentó a mi lado. Terminamos la segunda botella entre risas y silencios. Lo mire sonriendo, él acaricio mi rostro, yo hice lo mismo. Lo besé.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Me duele la cabeza, hoy no.

Tengo novio. No pensé que volvería esta parte de mi vida. No sé qué hacer con él, no me provoca ni hacerle el amor. Debería de estar feliz, pero no, no lo estoy, siento que es algo normal, algo no tan especial, no sé.

Me gusta estar en sus brazos, pero no lo quiero, me gusta besarle pero no siento nada al hacerlo. Llevamos tres días exactamente, si, solo días y parece ser el tiempo suficiente para darse cuenta que no puede vivir sin mí, que soy su vida y que nada tendría sentido si no estoy a su lado –Que cursi –

Me manda mensajes cada minuto del día, me llama cuando sale de trabajar y hasta cuándo va a dormir.

-Buenas noches amor, hoy soñare contigo-

¿Soñar conmigo? Porque querrías eso, no me veo tan linda durmiendo, lo sé, mi hermana dice que parezco muerta, duermo con la boca abierta y hasta babeo.

-Te soñé estabas hermosa-

Ese cliché no te lo cree nadie, no soñaste conmigo, soñaste con la persona que quieres que sea. Con la princesa de los cuentos de hadas, esa que se la pasa cantando, esperando en el balcón a su príncipe azul para que cuando aparezca le lance su grande y hermosa cabellera para que este suba, y al llegar besarse como locos. Una combinación rara. No dejo que ni mamá toque mi cabello, no dejare que lo uses como soga. Que tonto.

Noche de películas. Estábamos sentados en mi sofá viendo una rara película de terror, me aburrió, siempre es lo mismo con estas películas: La chica guapa semidesnuda que corre por un bosque o por algún lugar en donde definitivamente no habrá salida, el amigo que se cree valiente quien es novio de la guapa, el cachondo, el alcohólico, la amiga llorona y la puta que después de acostarse con el cachondo busca al alcohólico.

En un gesto de ternura apoye mi cabeza en el hombro de mi novio, parece que le gusto pues me dio un pequeño beso en la frente, me la dejo babosa, me levante y la limpie disimuladamente. No me gusta tener la baba de alguien más en mi cuerpo o bueno, no la de él.

Termino la película, nos quedamos en silencio viendo los créditos –Que divertido – Me levante y lleve el tazón de popcorn y las latas de gaseosa a la cocina, él se quedó sentado, no dijo palabra alguna, solo me miraba, parecía drogado, ebrio, no sé. Puse música para limpiar un poco la sala. Él se me acerco lentamente, me puso contra la pared, me beso muy apasionadamente, me quito la blusa, beso mis pechos, se agacho y estaba en mi ombligo, yo no sentía nada, no me provocaba nada con él. Use la escusa más usada por todas las mujeres.

-Me duele la cabeza, hoy no-

Se levantó, estaba molesto, me beso y me mordió un labio. Me dolió, cogió su abrigo y se fue.

No volvió a llamarme. Creo que ya no tengo novio.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Grandes y peludos brazos.

Sigo con gripe. Estar en el balcón no debe de ser una buena idea y menos con el cabello mojado. Los vecinos del frente me quedan mirando ¿Será por la pequeña bata que llevo puesta? En fin.
El día está nublado pero no hace frió. Que rico es estar en el balcón, ver el cielo, tomar un café. Devolví las llamadas al número de la otra noche, nadie contesto. Quise hablar con Lucia para saber cómo le fue, no me respondió, creo que hoy nadie quiere hablar conmigo -Me haré un tatuaje- pensé, llevo con esa idea desde los dieciséis, y aunque lo diga y piense no soy capaz de hacerme uno por más que lo quiera. Doy vueltas con mi camioneta por el parque, no sé a dónde ir o que hacer. Me entra una llamada…

-¿Hola?-
-Qué difícil es que atiendas el celular-
-¿Quién habla?-
-Emma, soy Guillermo-
-¿Dónde estás?-
-En Miraflores saliendo del trabajo-
-Ok. Voy para allá-

Hice una parada en mi departamento para sacar el saco negro de Guillermo seguro para eso me ha estado llamando, bien le pude decir que venga a recogerlo, pero no quiero aburrirme en mi casa, y que mejor distracción que fumar un cigarro con él como la primera vez.

-Hola, estoy en la misma banca de nuestra primera vez-
-Enseguida voy-

Odio admitirlo pero su voz es muy sexy por celular. Guillermo llego con dos cafés, me enamore, este hombre si presta atención a los pequeños detalles. Yo estaba con un short y una polera, sentía frio en mis piernas, las empecé a sobar para calentarlas, él se percató de su saco negro, me dio las gracias y cubrió mis piernas. Es muy atento.

Guillermo saco un cigarro, me pregunto si quería uno, le dije que sí. Me desparrame en el asiento como esa noche y mire las estrellas.

-Son hermosas en verdad-

Lo mire fijamente a los ojos, vi las mismas arrugas de esa vez. Me quede mirándolo hasta que el cigarro quemo mis dedos, grite, es más creo que hasta dije una lisura, él se sorprendió y no aguanto las ganas de reír. Vio mi cara de disgusto y me abrazo rápidamente. Tiene unos brazos muy grandes. Grandes y peludos.

-¿Te llevo a tu casa?-
-No te preocupes vine en carro-
-¿Manejas?-
-Si ¿Por qué?
-Es que eres tan pequeña y tierna que no te veo manejando-

Sostenía su saco mientras caminábamos, era mi manera de decir –No te vayas – pero tenía que hacerlo tarde o temprano. Me agache para amarra mis zapatillas.

-¿Cuál es tu carro?-
-La camioneta ploma-
-Ya la vi. No me dijiste que tenías enamorado-
-¿Enamorado?-

Me levante rápidamente y lo vi. Era Francis, se acercó a nosotros con una apariencia desafiante.

-Emma- Dijo en un tono serio.

Guillermo volteo a verme, yo agache la mirada, se despidió de mí. Otra vez olvido su saco negro. No entendía que hacia Francis ahí y menos porque tenía esa actitud. No le hable, simplemente continúe con mi camino, él me seguía. Ya estaba dentro del carro y Francis seguía ahí.

-¿Quién era él?
-Eso no te importa-
-¿Estas saliendo con él?
-No te metas en mi vida Francis-


Cerré la puerta muy molesta. Francis me gritaba, las personas empezaron a voltear y mirarlo, que vergüenza. Encendí el carro y me fui. Llegue a casa sin ánimos de nada, me metí a la ducha con todo y ropa. Salí desnuda del baño, me prepare un café y me senté en el balcón. Si, desnuda, ya no me importaba nada. Prendí un cigarro y puse música, vi el saco negro de Guillermo sobre mi cama, me lo puse y me abrace, que pensara de mí después de esa tonta escena de celos por parte de Francis. Mi vecina vuelve a tocar mi puerta, le hago caso y bajo el volumen. Me acuesto en mi cama, me acurruco con el saco negro de Guillermo, pensado en sus grandes y peludos brazos.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Llamadas perdidas

Cuatro llamadas perdidas ¿Quién será? Bueno. Anduve despierta casi toda la noche, no pude dormir, algo me inquietaba. Es casi medio día y sigo en cama, no estoy enferma pero me siento peor que ayer. Camino desnuda por mi habitación para sentirme un poco más libre. Me sirvo una taza de café y pongo música. Mi vecina me toca la puerta como un tonto método para que baje el volumen, yo lo subo más para no escuchar sus golpes.

Me acuesto en el suelo, muevo mis pies al ritmo de la música. Con una suave melodía mis dedos recorren mi cuerpo con leves caricias –Tengo un cuello muy largo- pensé.  Dos llamadas perdidas, no escuche el teléfono por la música ¿Qué querrá Lucia? A mis amigas les gusta llamarme y pedirme consejos en días en los que yo necesito de mí. No puedo decirles que no, ellas también me escuchan y aconsejan, están cuando más las necesito.

Lucia quiere que vaya a su casa, de Santa Catalina hasta Miraflores. Un jean, un polo blanco y balerinas negras, ya estoy lista ¿Y ese saco negro? Me había olvidado por completo de Guillermo ¿Él me habrá estado llamando? Lucia me llama como loca, seguro ha terminado de nuevo con su enamorado.

A dos cuadras de su casa, Lucia me manda un mensaje diciéndome que saldrá con su enamorado y que ya no es necesario que vaya. Odio que me cancelen.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿Me da uno?

Tengo gripe. Que mal, justo hoy quería salir a caminar, pero me duele tanto el cuerpo que prefiero estar en cama todo el día con una taza de café ¿Seré la única que toma café cuando enferma? Siempre me considere diferente.
Medio día y sigo en cama, no tengo hambre ni sed, quiero dormir pero no puedo. Estoy mirando el techo de mi habitación, es tan blanco sin ninguna imperfección. Ya no hay café, eso implica que debo levantarme para servirme otro porque aunque no tenga sed un café siempre me cae bien.
Acaba de llamarme Alessa quiere que vaya con ella de shopping, le dije que estoy con gripe y que no puedo acompañarla. Igual apareció en mi departamento a la media hora que le colgué.

-¿Qué haces así? Cámbiate se nos hará tarde-
-Te dije que no me siento bien-

Alessa siempre se caracterizó por ser una chica muy compulsiva y muy mandona, tiene una habilidad increíble para que cambies de opinión. En fin, acabo de salir de la ducha.

-Alessa estoy mojada-
-¿Qué? No me vengas con tus lesbianismos y cámbiate Emma-
-Ya mamá-

Es un día cálido lo cual me parece raro pues mi cuarto está demasiado frió. Cogí un short  y un polo blanco, zapatillas negras, una gorra, mi tan peculiar collar de guitarras, y un reloj.

-Ya estoy lista ¿vamos?-
-Huevona te odio, por más simple que te vistas te ves bien-
-Cállate y vámonos antes que me arrepienta, a todo esto ¿Qué compraras?-
-Ay no sé ahí vemos-

Caminar por Miraflores no me aburría tanto desde que salía con mi ex. Alessa entraba en todas las tiendas y en ninguna compraba siquiera una prenda, de a pocos mis ánimos cambiaron y empecé a reír con ella. Caminamos tanto que ya no sentía mis pies.
Ya estaba oscureciendo. Alessa termino sus compras, la embarque en un taxi con sus veinte bolsas, en cada una había una prenda o zapatos ¡Que locura! Era una compradora compulsiva, no le importaba el precio pero si le importaba tener ropa que ninguna otra chica podría tener.
Ya estoy mejor. Caminare por el malecón, pero primero voy a comprar un café. No traje mi Ipod, tendré que caminar escuchando al mundo. Ya tengo mi café.

“La gente pasa y pasa siempre tan igual”
“La calle es una selva de cemento”

¡FÍJATE POR DONDE CAMINAS IDIOTA! Nunca faltan los apurados hijos de papi que caminan corriendo sin importarles el resto. Mejor no reniego. Ya llegue al malecón, es tan tranquilo y  frió aquí. Me siento un bicho raro caminando sola con tantas parejas abrazadas y con todas esas chicas mirándome como una amenaza  «Por favor flaquita si quisiera bajarme a tu novio hace rato lo hubiera hecho»  Me canse, ahora a buscar una banca que este sola para sentarme un rato y luego ir a casa. Tengo frió.
Hasta ahora no veo ni una banca libre. Espera, ahí hay una. Se acaba de sentar un hombre, en fin está solo y yo también me sentare igual. Sentía nuevamente ese malestar en mi cuerpo. El hombre prendió un cigarro.

-¿Me da uno?-

No me respondió ¿habrá pensado que lo quiero violar o robar? Me desparrame en el asiento, levante la cabeza para mirar las estrellas «Que bonitas» susurre.

-Sí, lo son-

Hice lo mismo que él y guarde silencio. Lo mire de reojo, llevaba puesto un saco negro. Prendió otro cigarro.

-¿Quería uno verdad?-
-¿Me lo darás?-
-Sí, ten-
-Gracias-

No hablamos más. Terminamos de fumar al mismo tiempo.

-Bueno ya me voy, espero que te haya gustado el cigarro-
-Si gracias, cuídate-
-¿También te vas?-
-Si-
-¿Te jalo por ahí?-
-¿Eres un violador, secuestrador o algo parecido?-
-No-
-Ok vamos-
-¿Siempre eres así?-
-¿Cómo?-
-Tan confiada-
-No lo soy-
-Y porque aceptas que te lleve a tu casa-
-Por qué me caes bien-
-¿Así de simple?-
-Ajá. Así de simple-

Tengo frió. Cruce los brazos como una tonta estrategia para calentarme un poco. Mientras caminábamos las parejas nos quedaban mirando, inclusive escuche a una señora que paso por mi costado diciendo: “Que lindos padre e hija”. Lo cual no me gusto, no era mi papá y recién lo había conocido.

-Piensan que eres mi hija-

Nos detuvimos un rato a mirar el mar, bueno lo poco que se veía, sentir la brisa es una de mis cosas favoritas. Lástima que no traje mi Ipod. Cerré los ojos.

-Qué lindo te pierdes-
-¿Me pierdo?-
-Si, en tus pensamientos ¿Eso haces no?-
-La verdad no, solo cierro mis ojos para sentir que estoy sola-

Me quede mirando sus ojos, no tiene mucho cabello pero tampoco calvo, una barba que dejaba ver una que otra canita y definitivamente es más alto que yo. En realidad casi todas las personas que conozco son más altas que yo. Pero lo mejor viene en frasco pequeño, dicen.
Seguimos caminando y ahora entendía porque nos quedaban mirando, en realidad si parecía mi papá era mucho mayor, cuarentón seguro, me da vergüenza preguntarle ni siquiera sé su nombre. Tengo frió, volví a cruzar los brazos. Parece que se dio cuenta porque se quitó el saco y me lo dio, yo me lo puse, me quedaba como un vestido, un raro y grande vestido. Me gusto.

-Gracias, no te hubieras molestado-
-No te preocupes, ahí está mi carro ¿Dónde me dijiste que vivías?-
-No te lo dije-
-Cierto. No se te va ni una-
-Si cambiaste de idea, puedo irme sola-
-No, vamos… ¿Cómo me dijiste que te llamabas?-
-Tampoco te lo dije-
-Eres muy especial-
-Lo sé-
-Soy Guillermo-
-Yo Emma-
-Muchos gusto Emma-

Llegue a casa. Me siento muy cansada, el malestar vuelve, que aburrido sentirse así. Me serviré un café. Guillermo se fue pero se olvidó su saco negro. Lo hice subir, como agradecimiento le di una pintura que yo misma hice y mi tarjeta, nada especial. Me cae bien. Iré a la ducha.

Cuatro llamadas pérdidas. Una ya no se puede bañar sin que la estén llamando ¿Quién será? Mejor lo apago. Me voy a dormir.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Tarde soleada

Él volvió como si nada hubiera pasado, como si esa noche nunca hubiera existido.
Estaba sentada en el parque escuchando un poco de música, viendo a la gente ir y venir, algunas con prisa, otras con sus parejas, niños, adultos, de todo un poco. Sentía como la brisa acariciaba mi rostro y de a pocos el sol se ocultaba, me gustaba estar tranquila, feliz.
Quizás debí esperar más tiempo, no debí de irme tan rápido de ese lugar, pero las cosas siempre pasan por algo y no siempre ese algo tiene que gustarme.
Él estaba apoyado en mi camioneta, estaba fumando, tenia una apariencia despreocupada, mientras me acercaba boto el cigarro. No le dije nada, ni siquiera lo mire, saque las llaves de mi cartera y abrí la puerta, subí, pero no me dejo cerrarla.

-¿Tienes prisa?- Me dijo
-Un poco-

Veía algo diferente en su mirada, ternura quizás, se acercó lentamente y me besó Me quede quieta, no le respondí el beso.

-Sigues con esa actitud- Dijo algo molesto
-No sé de que hablas- Respondí y cerré la puerta

Me quede frente al timón, me queria ir pero algo me lo impedía, su beso... sus labios, como los extrañaba. Voltee para ver si seguía ahí pero ya no estaba, se fue, como siempre, se fue.

martes, 29 de octubre de 2013

The Princess Hotel

-1-
Estábamos parados uno frente a otro, mirándonos fijamente a los ojos.

-Emma...- susurró Francis.

No respondí. Me quede ahí mirándolo, recorriendo cada parte de su rostro con mis ojos, como buscando algo que no encontraba.

-Ven...- me dijo mientras puso mi cabeza en su pecho.

Nuevamente no dije nada, me quede en silencio, escuchando el latido de su corazón. Aquel 'bum' que dé a pocos se aceleraba mientras las manos de Francis comenzaban a acariciar mis brazos. Me abrazó suave pero con algo de fuerza como si no quisiese que me vaya. Pero el que siempre se iba sin decir nada era él.
Me aparte un poco tosca de sus brazos, me miro algo extrañado como si supiese que algo cambio en mí, presentía, sabía que ya no era la misma.

-¿Qué te pasa?- Me pregunto.
Cuando estaba a punto de responder, me interrumpió.
-Me importas ¿Lo sabes?-
Lo volví a mirar a los ojos sin saber que decirle, que responder, balbucee por varios segundos.
-Si quieres irte, vete. No te detendré.

Agache la cabeza y podía sentir como mis ojos se humedecían de a pocos, di media vuelta y me fui. Él se quedó parado esperando a que regrese. Yo abrí lentamente la puerta y de la misma manera baje las escaleras esperando, igual que él, que vaya detrás de mí a detenerme. No lo hizo.

-2-
                            
Sentada en el balcón, con los rayos de sol en mi rostro, recordé lo que paso esa noche. Me arrepentí un poco por haberme ido, por haberlo hecho gastar tanta plata en ese hotel para una 'cita' fallida, pero nada estaba dicho, ninguno de los dos sabía que iba a pasar, solo nos citamos y pasó eso. 

Mi día continuo normal. Fui a la biblioteca, compre un libro interesante, algo morboso, son mis gustos. Cuando fui a la caja a pagar los 25 soles que costaba aquel libro, una voz algo tosca y sexy me hablo por detrás.

-Ese es un libro muy interesante- Me dijo.

No voltee, pague y salí de la tienda sin mirar atrás, subí a mi camioneta, me mire por el retrovisor, me arregle el maquillaje, no reconocía esa voz, no era la de Francis y de ningún otro hombre que conociese. Prendí la radio, sonaba mi canción, subí el volumen y cante. Cuando estaba a punto de arrancar tocan la luna del copiloto. Era un hombre alto, pelo castaño, saco negro, una barba que parecía dibujada, y esos tan peculiares lentes negros de sol.

-Que sexy- pensé.
Él volvió a tocar la luna, seguro se dio cuenta de la cara de estúpida que puse al verlo. Rápidamente reaccione.

-¿Si? En que puedo ayudarlo- Le dije.
-Hola soy Tomás-

Al escuchar su nombre, su tono de voz, sentí como mi piel comenzó a erizarse.

-Soy Emma ¿En qué puedo ayudarte Tomás?-
-Tengo algo que te pertenece-

De pronto estiro su brazo. tenia mi billetera.

-Que tonta, no sé cómo se cayó. Gracias-
-De nada. Cuídate Emma-

Cegada por la intriga y el misterio que me causaba este hombre, sin pensarlo lo invite a tomar un café mientras hablamos del clima o alguna cosa tonta, él bajo un poco sus lentes de modo que vi por primera vez sus ojos color miel «que hombre» pensé.

-No gracias, ando un poco ocupado-
-Si, claro, debes estar ocupado. Gracias-

Arranque y lo vi alejarse por el retrovisor. En todo el camino me odie «Que tonta» me repetía constantemente. Como se me ocurrió que aquel hombre de los ojos color miel iba a querer tomar un café con una perfecta extraña como yo.

-3-

No sé por qué a las personas les emociona tanto los Viernes, es como cualquier otro día, tiene 24hrs, una mañana, una tarde y una noche. Muchos salen, yo los veo desde el balcón mientras termino de leer un libro, pero más interesante se me hace observar a las personas; parejas que caminan de la mano o abrazados, grupo de amigos que pasan gritando y haciendo todo tipo de escándalo, también están las personas solas que caminan por el parque como buscando a alguien para conversar.

Viernes en la noche ¡Que locura! La hora punta empieza desde las 6:00pm con todas esas personas que salen de trabajar sintiéndose un poco más libres, subir a los carros es un deporte extremo, ir con un 'montón' de personas, todos apretados, es casi imposible salir de ahí.

Lo más anecdótico que vi desde el balcón fue una cola inmensa de personas, parejas más que nada, como esas de concierto que ocupaban toda una cuadra, ¿Quién tocaba? Pues nadie, esas parejas estaban haciendo cola para entrar a un "Telo", grande fue mi sorpresa cuando alce la mirada y vi el letrero que decía: The Princess Hotel. Veía como las mujeres abrazaban y besaban a sus enamorados como agradeciéndoles por haberlas lleva allí, y no es para menos The Princess Hotel es uno de los más lindos, claro si te tomas la molestia de ver su estructura antes de 'tirar' con tu pareja.

jueves, 12 de septiembre de 2013


Ella estaba ahí  indefensa sin saber que decir, lanzando una que otra sonrisa, disfrazando sus nervios, disfrazando su amor. Como él, que disfrazaba la verdad en mensajes, en llamadas y cuando ella sabe la verdad solo puede preguntarse -¿Porque lo hace? - pregunta que nunca hizo y que no hará.

Una semana llena de altibajos, de culpa.

Ella estaba ahí, como un día cualquiera, un #Viernes normal, ya sin nervios, sin nada que decir. El reloj marco las 6:30 am ella quería quedarse en casa, por alguna extraña razón no quería salir, cerro sus ojos y volvió a dormir. El reloj marco las 7:00 am dio un salto y ya estaba en la ducha, alistándose para lo que no había pensado. 

Llego algo tarde, pero tranquila -Un día más- se dijo a sí misma. El día transcurrió normal, clases, profes, risas, chismes, trabajos, y el break... salió como siempre con el celular a la mano, sin fijarse si él estaba o no, bajo los cinco pisos con su amiga, entre risas, ambas con el celular, pasaron el campus, siguieron caminando hasta salir. Ella respondía un #Whatsapp su mirada estaba fija en la pantalla, cuando de repente escucha su voz... Trato de ignorarlo pero como su amiga ya lo había saludado y lo cortes no quita lo valiente, le dijo:

 -Hola ...- Lo miro tímidamente.
-Hola Emma- Le dijo con un tono serio.
-Hola Francis- Le volvió a decir en el mismo tono.

Él se dio vuelta para hablar con un grupo de chicas. Ella y su amiga terminaron de comprar y volvieron a entrar entre risas. Subieron los cinco pisos, entraron al salón. 

¿PORQUE NO SE QUEDARON AHÍ?

Emma volvió a salir, fue al balcón, con el celular, su amiga la siguió, ella estaba twitteando y de reojo lo vio llegar, se paro frente a ella de perfil, su amiga sintió la tensión.

 -Voy al baño- Dijo, y se fue.

Ella disimulando los nervios la vio irse, él seguía ahí, hubo un silencio, ella levanto la mirada, él la miro.

 -Debería de tirarte por el balcón- Le dijo en forma de broma (?)
 -¿Porque?- Le pregunto sonriendo.

Y comenzó la larga charla de lo bueno y lo malo, que le hace daño y ella no lo nota, que ella se burla de él, que no le cree, que de deje de escribir, de twittear.

 -Borra tu blog- Le dijo.
 -No- Contesto ella.

Volvieron a lo bueno y lo malo, de los tweets que le hacen la vida imposible.

 -¿Porque me lees?- Le pregunto ella.
 -Porque hablas de mi, de mi vida privada- Le dijo.
 -¿De ti? ¿De tu vida? Yo no te menciono y si te sientes identificado debe ser por algo- Le dijo un poco molesta.

Él la miraba fijamente a ella, ella lo miraba fijamente a los ojos.

-¿Te gustaría que yo ponga tweets refiriéndome a ti así? Le pregunto.
-Ojos que no ven corazón que no siente- Le dijo exaltada.
-Pero ¿si vieras uno?- Pregunto.
-Yo no tengo porque ver lo que tú pones, si tú ves lo que escribo es tu problema...-
- Pero entiende...- Interrumpió.
- No Francis si tú ves lo que escribo es tu problema yo no tengo porque ver lo que escribes de mi, en todo caso me da igual lo que pongas, porque no me importa lo que pienses de mi, no me importa- Continuo algo molesta, mirándolo a los ojos.

Cuando termino de hablar, ella vio un poco de tristeza en su mirada, se calmo un poco, él seguía hablándole. Todo eso ocurrió a la vista y paciencia de los demás, los que pasaban se quedaban mirando esa escena, hablaron, gritaron, pelearon, discutieron, rieron.

-Esta bien, ya no escribiré- Le dijo Emma, extendiéndole la mano.
-No te voy a dar la mano- Le dijo
-ok...- Le respondió bajando la mano, mirando al vacío.
-No te la daré hasta que vea que es verdad, que cumples con tu palabra- Le dijo.
-ok- Respondió.

La conversación termino, él se fue, ella perdió su clase, se quedo en el balcón, pensando, analizando la situación, algo nerviosa, preocupada, se quedo ahí esperando la segunda hora para poder entrar. Él estaba en clase viendo todo lo que ella escribía.

Terminaron las clases sus amigas fueron y preguntaron que es lo que había pasado, ella no respondió. Llego a casa, se puso a escribir, no iba a borrar su blog, ni siquiera había considerado esa "condición", no volvió a hablar del tema.

Todo lo dicho en aquella charla aún lo recuerda.

 Él se fue... ella se quedo. Caminos separados, caminos que un día se juntaron, mensajes que coincidieron, llamadas nerviosas, miradas que no volvieron a cruzarse, conversaciones que ahora no pasan de un...

 -Hola-