Desperté envuelta en unas sábanas
blancas, no sabía bien donde estaba. Era un cuarto grande, poco ordenado. Por
un momento pensé que me habían secuestrado – tanto que me burlo de eso – luego recordé
que la noche anterior me encontré con Francis en un bar, un lugar al cual los
dos frecuentamos.
Estaba sola en esa habitación, las paredes, las
cortinas, muebles y demás eran de color blanco, demasiado para mi gusto, habían
unos que otros detalles en negro. Cogí una sábana y me levante de la cama,
estaba totalmente desnuda, veía a mí alrededor y no encontraba mi ropa, ni
siquiera la íntima.
Vi mi celular en la mesa de
noche, rápidamente use el GPS para saber dónde estaba, llame a Alessa y le dije
que me recoja. Apareció en un taxi luego de una hora. No sabía ni cómo salir,
estaba desnuda, Alessa me hacía gestos desde abajo. Fui al baño y encontré una
bata, me la puse y baje por el ascensor. El portero me dijo que el señor Guzmán regresaría
en dos horas y que le gustaría que lo esperara, lo mire asustada y salí
corriendo. Alessa me dio un fuerte abrazo y me metió al taxi.
-¿Qué hacías aquí?-
-No lo sé-
-¿Cómo que no sabes? ¿Con quién
viniste?-
-Creo que con… Francis-
-¿Francis?-
-Si-
-¿Por qué estás en bata Emma? ¿Dónde
está tu ropa?-
-No lo sé Alessa, me levante en
un cuarto que nunca había visto, desnuda y confundida. Por favor deja de preguntar,
solo quiero ir a mi casa-
Alessa se calló. Yo miraba por la
ventana, tratando de recordar que había pasado esa noche. Llegamos a mi
departamento, le dije a Alessa que quería estar sola, se fue muy preocupada. Me
encontré con el guapo chico de la 203 en el ascensor, me quedo mirando, estaba
desnuda junto a este guapo chico, en
otra situación hubiera parado el ascensor y seria suya por un momento, pero
estaba totalmente confundida y no tenía cabeza para nada.
Me di una ducha de una hora y
media. Más que confundida estaba asustada, no tenía la más mínima idea de lo
que había pasado con Francis esa noche – De que habíamos tenido relaciones, las
habíamos tenido –susurre. Me tire en mi cama mirando fijamente el techo blanco,
el mismo color de las paredes de esa habitación.
Me dormí por varias horas, ya
eran las 8:30pm no había comido nada y todo el día me la pase desnuda. Me puse
un pantalón ancho, zapatillas, un polo y me fui a un Café. Pedí unos
panecillos, galletas y un capuchino, me senté en uno de sus sofás a esperar mi
pedido. Tenía el celular apagado –seguro esta sin batería – dije.
-Señorita Valverde su pedido está
listo-
Pague y me fui. Mientras manejaba
me acorde de Guillermo, desde la entrega de regalos no sabía nada de él, quise
llamarlo pero me acorde que tenía el celular apagado. Sin embargo estaba muy cerca
a su casa. Decidí ir para allá y darle una sorpresa. Me estacione al frente, veía
las luces prendidas así que definitivamente estaba en su casa. Baje y toque el
intercomunicador.
-¿Si?-
-¿Guillermo?-
-¿Quién es?-
-Soy Emma-
No dijo más. Abrió la puerta
enseguida. Entre y él estaba parado en la puerta. Antes de que pudiera decir
algo vi que alguien se escondía detrás de él.
-¿Quién es?-
-Emma él es Flavio, di hola-
En ese instante me acorde que tenía
un hijo.
-Es igualito a ti-
-Me dicen que se parece a su mamá-
-No. Espero no interrumpir-
-Para nada, él ya se va a dormir,
antes veremos una película ¿Nos acompañas?-
-Si claro-
Era lo que necesitaba, después de
lo que paso hoy ver una película era lo mejor y más si era en compañía de
Guillermo, con él me sentía muy bien. Fuimos a su cuarto, su cama era enorme. El
pequeño se sentó en el medio con sus
juguetes y le pidió a Guillermo que sacara las películas. Puso una de robots.
El pequeño repartió las almohadas. Guillermo estaba a un lado, Flavio en el
medio y yo a su costado.
-Te estuve llamando- me dijo
Lo mire tiernamente y seguí viendo
la película. Al rato me acorde que tenía lo que compre en el Café, fui a la
cocina para poner las galletas y panecillos en un plato, Guillermo me siguió.
-¿Qué es?-
-Galletas y panecillos, pase por
un Café antes de venir para acá ¿Puede comer galletas el pequeño?-
-Sí, claro. Le serviré su
leche-
Cuando volvimos a la habitación
vimos que Flavio ya se había quedado dormido, apagamos el televisor, lo tapamos
y nos fuimos a la sala, puso las luces en tenue y nos sentamos juntos. Me sentía
muy segura a su lado, di un suspiro grande y es ahí donde se dio cuenta que
algo me pasaba.
-¿Te ha pasado algo hoy?-
-No ¿Por qué?-
-Estas muy callada-
-No quiero levantar al bebe-
-Sabes bien que no es por eso.
Dime que paso-
-En serio. No ha pasado nada-
Me dio un beso en la
frente. Me abrazo, apoye mi cabeza en su pecho y me acurruque con sus
brazos. Me dormí.