-1-
Estábamos parados uno frente a otro, mirándonos fijamente a
los ojos.
-Emma...- susurró Francis.
No respondí. Me quede ahí mirándolo, recorriendo cada parte
de su rostro con mis ojos, como buscando algo que no encontraba.
-Ven...- me dijo mientras puso mi cabeza en su pecho.
Nuevamente no dije nada, me quede en silencio, escuchando el
latido de su corazón. Aquel 'bum' que dé a pocos se aceleraba mientras las
manos de Francis comenzaban a acariciar mis brazos. Me abrazó suave pero con
algo de fuerza como si no quisiese que me vaya. Pero el que siempre se iba sin
decir nada era él.
Me aparte un poco tosca de sus brazos, me miro algo
extrañado como si supiese que algo cambio en mí, presentía, sabía que ya no era
la misma.
-¿Qué te pasa?- Me pregunto.
Cuando estaba a punto de responder, me interrumpió.
-Me importas ¿Lo sabes?-
Lo volví a mirar a los ojos sin saber que decirle, que
responder, balbucee por varios segundos.
-Si quieres irte, vete. No te detendré.
Agache la cabeza y podía sentir como mis ojos se humedecían
de a pocos, di media vuelta y me fui. Él se quedó parado esperando a que
regrese. Yo abrí lentamente la puerta y de la misma manera baje las escaleras
esperando, igual que él, que vaya detrás de mí a detenerme. No lo hizo.
-2-
Sentada en el balcón, con los rayos de sol en mi rostro,
recordé lo que paso esa noche. Me arrepentí un poco por haberme ido, por
haberlo hecho gastar tanta plata en ese hotel para una 'cita' fallida, pero
nada estaba dicho, ninguno de los dos sabía que iba a pasar, solo nos citamos y
pasó eso.
Mi día continuo normal. Fui a la biblioteca, compre un libro
interesante, algo morboso, son mis gustos. Cuando fui a la caja a pagar los 25
soles que costaba aquel libro, una voz algo tosca y sexy me hablo por detrás.
-Ese es un libro muy interesante- Me dijo.
No voltee, pague y salí de la tienda sin mirar atrás, subí a
mi camioneta, me mire por el retrovisor, me arregle el maquillaje, no reconocía
esa voz, no era la de Francis y de ningún otro hombre que conociese. Prendí la
radio, sonaba mi canción, subí el volumen y cante. Cuando estaba a punto de
arrancar tocan la luna del copiloto. Era un hombre alto, pelo castaño, saco
negro, una barba que parecía dibujada, y esos tan peculiares lentes negros de
sol.
-Que sexy- pensé.
Él volvió a tocar la luna, seguro se dio cuenta de la cara
de estúpida que puse al verlo. Rápidamente reaccione.
-¿Si? En que puedo ayudarlo- Le dije.
-Hola soy Tomás-
Al escuchar su nombre, su tono de voz, sentí como mi piel
comenzó a erizarse.
-Soy Emma ¿En qué puedo ayudarte Tomás?-
-Tengo algo que te pertenece-
De pronto estiro su brazo. tenia mi billetera.
-Que tonta, no sé cómo se cayó. Gracias-
-De nada. Cuídate Emma-
Cegada por la intriga y el misterio que me causaba este
hombre, sin pensarlo lo invite a tomar un café mientras hablamos del clima o
alguna cosa tonta, él bajo un poco sus lentes de modo que vi por primera vez
sus ojos color miel «que hombre» pensé.
-No gracias, ando un poco ocupado-
-Si, claro, debes estar ocupado. Gracias-
Arranque y lo vi alejarse por el retrovisor. En todo el
camino me odie «Que tonta» me repetía constantemente. Como se me ocurrió que
aquel hombre de los ojos color miel iba a querer tomar un café con una perfecta extraña como yo.
-3-
No sé por qué a las personas les emociona tanto los Viernes,
es como cualquier otro día, tiene 24hrs, una mañana, una tarde y una noche.
Muchos salen, yo los veo desde el balcón mientras termino de leer un libro,
pero más interesante se me hace observar a las personas; parejas que caminan de
la mano o abrazados, grupo de amigos que pasan gritando y haciendo todo tipo de
escándalo, también están las personas solas que caminan por el parque como
buscando a alguien para conversar.
Viernes en la noche ¡Que locura! La hora punta empieza desde
las 6:00pm con todas esas personas que salen de trabajar sintiéndose un poco
más libres, subir a los carros es un deporte extremo, ir con un 'montón' de
personas, todos apretados, es casi imposible salir de ahí.
Lo más anecdótico que vi desde el balcón fue una cola
inmensa de personas, parejas más que nada, como esas de concierto que ocupaban
toda una cuadra, ¿Quién tocaba? Pues nadie, esas parejas estaban haciendo cola
para entrar a un "Telo", grande fue mi sorpresa cuando alce la mirada
y vi el letrero que decía: The Princess Hotel. Veía como las mujeres abrazaban
y besaban a sus enamorados como agradeciéndoles por haberlas lleva allí, y no
es para menos The Princess Hotel es uno de los más lindos, claro si te tomas la
molestia de ver su estructura antes de 'tirar' con tu pareja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario