martes, 29 de octubre de 2013

The Princess Hotel

-1-
Estábamos parados uno frente a otro, mirándonos fijamente a los ojos.

-Emma...- susurró Francis.

No respondí. Me quede ahí mirándolo, recorriendo cada parte de su rostro con mis ojos, como buscando algo que no encontraba.

-Ven...- me dijo mientras puso mi cabeza en su pecho.

Nuevamente no dije nada, me quede en silencio, escuchando el latido de su corazón. Aquel 'bum' que dé a pocos se aceleraba mientras las manos de Francis comenzaban a acariciar mis brazos. Me abrazó suave pero con algo de fuerza como si no quisiese que me vaya. Pero el que siempre se iba sin decir nada era él.
Me aparte un poco tosca de sus brazos, me miro algo extrañado como si supiese que algo cambio en mí, presentía, sabía que ya no era la misma.

-¿Qué te pasa?- Me pregunto.
Cuando estaba a punto de responder, me interrumpió.
-Me importas ¿Lo sabes?-
Lo volví a mirar a los ojos sin saber que decirle, que responder, balbucee por varios segundos.
-Si quieres irte, vete. No te detendré.

Agache la cabeza y podía sentir como mis ojos se humedecían de a pocos, di media vuelta y me fui. Él se quedó parado esperando a que regrese. Yo abrí lentamente la puerta y de la misma manera baje las escaleras esperando, igual que él, que vaya detrás de mí a detenerme. No lo hizo.

-2-
                            
Sentada en el balcón, con los rayos de sol en mi rostro, recordé lo que paso esa noche. Me arrepentí un poco por haberme ido, por haberlo hecho gastar tanta plata en ese hotel para una 'cita' fallida, pero nada estaba dicho, ninguno de los dos sabía que iba a pasar, solo nos citamos y pasó eso. 

Mi día continuo normal. Fui a la biblioteca, compre un libro interesante, algo morboso, son mis gustos. Cuando fui a la caja a pagar los 25 soles que costaba aquel libro, una voz algo tosca y sexy me hablo por detrás.

-Ese es un libro muy interesante- Me dijo.

No voltee, pague y salí de la tienda sin mirar atrás, subí a mi camioneta, me mire por el retrovisor, me arregle el maquillaje, no reconocía esa voz, no era la de Francis y de ningún otro hombre que conociese. Prendí la radio, sonaba mi canción, subí el volumen y cante. Cuando estaba a punto de arrancar tocan la luna del copiloto. Era un hombre alto, pelo castaño, saco negro, una barba que parecía dibujada, y esos tan peculiares lentes negros de sol.

-Que sexy- pensé.
Él volvió a tocar la luna, seguro se dio cuenta de la cara de estúpida que puse al verlo. Rápidamente reaccione.

-¿Si? En que puedo ayudarlo- Le dije.
-Hola soy Tomás-

Al escuchar su nombre, su tono de voz, sentí como mi piel comenzó a erizarse.

-Soy Emma ¿En qué puedo ayudarte Tomás?-
-Tengo algo que te pertenece-

De pronto estiro su brazo. tenia mi billetera.

-Que tonta, no sé cómo se cayó. Gracias-
-De nada. Cuídate Emma-

Cegada por la intriga y el misterio que me causaba este hombre, sin pensarlo lo invite a tomar un café mientras hablamos del clima o alguna cosa tonta, él bajo un poco sus lentes de modo que vi por primera vez sus ojos color miel «que hombre» pensé.

-No gracias, ando un poco ocupado-
-Si, claro, debes estar ocupado. Gracias-

Arranque y lo vi alejarse por el retrovisor. En todo el camino me odie «Que tonta» me repetía constantemente. Como se me ocurrió que aquel hombre de los ojos color miel iba a querer tomar un café con una perfecta extraña como yo.

-3-

No sé por qué a las personas les emociona tanto los Viernes, es como cualquier otro día, tiene 24hrs, una mañana, una tarde y una noche. Muchos salen, yo los veo desde el balcón mientras termino de leer un libro, pero más interesante se me hace observar a las personas; parejas que caminan de la mano o abrazados, grupo de amigos que pasan gritando y haciendo todo tipo de escándalo, también están las personas solas que caminan por el parque como buscando a alguien para conversar.

Viernes en la noche ¡Que locura! La hora punta empieza desde las 6:00pm con todas esas personas que salen de trabajar sintiéndose un poco más libres, subir a los carros es un deporte extremo, ir con un 'montón' de personas, todos apretados, es casi imposible salir de ahí.

Lo más anecdótico que vi desde el balcón fue una cola inmensa de personas, parejas más que nada, como esas de concierto que ocupaban toda una cuadra, ¿Quién tocaba? Pues nadie, esas parejas estaban haciendo cola para entrar a un "Telo", grande fue mi sorpresa cuando alce la mirada y vi el letrero que decía: The Princess Hotel. Veía como las mujeres abrazaban y besaban a sus enamorados como agradeciéndoles por haberlas lleva allí, y no es para menos The Princess Hotel es uno de los más lindos, claro si te tomas la molestia de ver su estructura antes de 'tirar' con tu pareja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario